Esto va a ser un tocho curioso pero es que lo que he leido hoy me ha tocado mucho los huevos.
Cuando empecé a publicar contenidos en mi blog pensé que iban a versar en lo posible sobre fotografía pero, al mismo tiempo, me propuse que intentaría no publicar nada sobre material fotográfico, en particular no quería publicar “revisiones” ni opiniones fotográficas basadas en el mismo. En parte porque siempre he pensado que lo de menos es el equipo, en parte porque estoy bastante harto de discutir sobre las mismas memeces acerca de las cámaras digitales.
Tengo bastante conocimiento sobre el material fotográfico desde hace bastantes años hacia esta parte, me viene de mucho antes de la llegada de la “avalancha digital”, cuando tenía más tiempo, menos preocupaciones y, sobre todo, más ganas de discutir, participaba activamente en el grupo es.rec.fotografia de Usenet, muchas veces en hilos referentes a dudas u opiniones sobre material fotográfico; que solían versar sobre temas recurrentes del tipo “¿qué cámara me compro?”.
Desde hace bastante tiempo, el mercado, mejor dicho, los fabricantes, orientan al usuario hacia la compra de una “cámara”. El público percibe el asunto de manera que lo que hace “buenas fotos” es la cámara; ya en tiempos de la fotografía analógica la gente se volvía loca comparando características estúpidas de las cámaras y los fabricantes respondían añadiendo cada vez más estupideces superfluas a las cámaras: más puntos de enfoque, más segmentos en el sistema de fotometría, más modos de funcionamiento… más polleces que no valen para nada, pero que quedan muy bien en los cuadros comparativos. Al mismo tiempo, se pasó de incluir con las cámaras de aficionado (las profesionales siempre se han solido vender sin objetivo) un excelente objetivo estandar (en la fotografía tradicional de película de 35mm, el estandar es el objetivo de 50mm de focal) muy luminoso (f:2.0 o f:1.7 generalmente) de una excelente calidad óptica y que sirve prácticamente para cualquier tema fotográfico general… a ofrecer zooms supuestamente más versátiles pero que, en realidad, suelen ser piezas realmente pobres tanto en el aspecto óptico como en el de la calidad de construcción, por no mencionar la penosa luminosidad de los mismos, que suele ser de f:3.5-5.6.
Con la llegada de la fotografía digital pronto el mercado pasó a depender de los “megapixeles”, la mal llamada “resolución” que casi todos los fabricantes procuraron equiparar rápidamente con “calidad”… cuando el mercado fue avanzando y aparecieron las reflex de consumidor, además de los pixeles, se volvió a las clásicas comparativas de “prestaciones” fotográficas que dependían de otros parámetros más tradicionales… lo mismo que ocurrían con las cámaras de película, vaya.
Desde hace muchos años, un sitio de internet surgió como referencia cuasi-imprescindible a la hora de conocer el estado del mercado y de analizar las nuevas cámaras; este sitio, Digital Photography Review, comandando por el sr. Phill Askey, lleva realizando análisis de las principales novedades del mercado, desde los albores de la era digital.
Al principio esos análisis eran altamente objetivos, analizando parámetros esenciales de las cámaras y comparándolas en base a sus resultados y su calidad general. Esto contribuyó a su magnífica reputación y que sea citado casi en cualquier otro sitio de la red que trate del tema.
Sin embargo esto ha cambiado, de forma gradual y progresiva, de manera que ahora se encuentra en sus análisis lo mismo que en casi cualquier otra web del segmento: Si es Canon es bueno, si es de otras marcas depende, si le puede hacer sombra a Canon o no intenta competir sino ofrecer otras características, entonces es una mierda.
Así nos encontramos, con que la primera cámara reflex digital que no obtiene en su análisis la máxima calificación es la Olympus E-1. Cuando apareció en el mercado esa cámara entraba a competir en un segmento de precios que incluía las siguenetes cámaras: Nikon D100, Canon Eos 10D y Pentax *istD. Dentro del segmento la ÚNICA cámara que ofrecía una construcción y sellado ambiental comparable (o superior) a las del escalón “profesional” -Nikon D1 y Canon Eos 1D- era la Olympus, como cámara, es mejor que cualquier otra, a nivel prestacional está al mismo nivel, no le falta ningúna prestación fotográfica importante, incluso tiene más posibilidades de configuración que cualquier otra cámara del mercado. Además, es la ÚNICA en esos momentos que ofrece un sistema de limpieza del sensor automática (que os juro que funciona y el que piense que esto es una tontería que haga una búsqueda sobre el tema y verá lo serio que es). ¿Entonces?¿Calidad de imagen? pues de primer nivel, comparable a la competencia… mejor en algunos aspectos incluso. ¿Entonces?
Luego Olympus sacó la E-300 y se repitió el pastel.
Con la salida de la E-500 (la mejor cámara de su segmento con diferencia en mi opinión), en el foro de la web se inició una importante conversación en la que participé, entendiendo que iba a ocurrir lo mismo, no importaba lo buena que fuese la cámara; el sr Askey aprovechó para decir que mi comentario era el más mediatizado por una marca que había leido… con 2 cojones, eso me lo dice a mí que, os pongo en antendecentes, he usado en mi vida profesional equipos de: Nikon, Canon, Minolta, Pentax, Olympus, Tamron, Sigma, Cosina, Bronica, Mamiya… y alguna que me dejaré; pocas veces me ha preocupado en exceso la marca que llevara estampada el equipo, algunas cosas me han gustado más y otras menos, pero no creo que esté excesivamente mediatizado por Olympus, ni por ninguna otra marca.
La E-500 sí recibió esta vez (y después de la bronca) el máximo calificativo, pero en su análisis se hace mención a lo “malo” por pequeño de su visor… curiosamente, en cámaras del mismo segmento con un visor realmente horrible y pequeño, como la Nikon D70, D50 y Canon Eos 300D y Eos 350D es un dato que se omite… qué curioso hombre.
Pero ahora sale la E-330 y volvemos a las andadas. ¿Cuál es el problema?
Pues supongo que varios:
-No es Canon.
-No es Canon.
-Ah, sí, este otro: no es Canon.
¿Qué ocurre en realidad?.
Pues que la E-330 es la primera reflex que permite el uso de la pantalla LCD trasera como visor, a modo de compacta, esto sin perjuicio del uso como reflex tradicional, incluyendo un visor reflex completo.
El señor Askey se permite el lujo de compararla con la Sony DSC-R1 que no es reflex, que equipa un muy buen objetivo NO INTERCAMBIABLE, pero que NO ES REFLEX, no tiene el buffer de una reflex, no tiene visor óptico…. y tampoco tiene un rendimiento de imagen espectacular… pero claro, ahora es la hostia, antes no, pero ahora sí.
¿En qué la supera la Canon? En el rendimiento a iso 1600… que sí, es mejor, mucho mejor ¿Y QUÉ COJONES IMPORTA? ¿Quién pelotas usa iso 1600 para hacer más de 2 o 3 fotos de vez en cuando? ¿Tan importante es el rendimiento a iso 1600 para eclipsar el resto de ventajas?
¿Qué ventajas?
-Visor reflex y visor LCD
-Objetivos de calidad óptica muy alta, incluídos los más económicos. (no la mierda que ofrece Canon, por ejemplo).
-Autolimpieza del sensor
-Mapeo de pixeles automático.
Pero vamos, que sigue pesando el que tenga 3 puntos de enfoque en vez de 9 o 7 (el área que cubran o cómo funcionen es lo de menos), y el que haga fotos comparables o no a las demás también da lo mismo… en fín. Ah, es importante que la Sony lleve un objetivo de Zeiss, pero que la E-330 pueda montar el nuevo Leica estabilizado no debe de contar…
En fin, para mí, personalmente, se acaba el considerar dpreview un sitio de referencia, para que me digan que me compre una Canon no me hace falta leer un “análisis”, ya me lo dice la publicidad.
A modo de “batallita” mi supuestamente inferior E-1, compitió de tú a tú con una 20D y consiguió, en condiciones de trabajo, más fotos y mejores… sin errores de foco ni de medición, y eso que es inferior. El día que hice las fotos de la nieve, acabó totalmente calada, pero del todo, algo que no hubiera resistido una 20D, pero es inferior… pues vale.