Servicio de Atención al Cliente… con 2 cojones.

-Modo abuelo cebolleta: ON-

Aún recuerdo esos días, esos hace unos años cuando empezaron a clabear las ciudades… por aquel entonces yo vivía en Santander, y había una empresa, ahora integrada en ONO, llamada “Santander de Cable”. Durante todo el tiempo que duró su servicio, y durante los primeros meses después de su integración en ONO, los servicios de atención al cliente se llevaban desde la propia “Santander de Cable”. Resultado: si tenías algún problema, llamabas, y te lo solucionaban… así, como suena; unas veces más rápido, otras veces menos, pero, por lo general, la cosa funcionaba. Supongo que no sería perfecto, aunque yo no tuve problemas que no me solucionasen…

-Modo abuelo cebolleta: off-

Ahora todo depende de “call centers”, da igual qué problema tengas, te atenderá un teleoperador que, probablemente, estará cobrando 4 duros por aguantar improperios de clientes cabreado y no sabrá muy bien de que va el tema. Ni papa. Esta mañana, desde bien tempranito, he tenido problemas con la conexión de cable del negocio. Al otro lado del teléfono, una señorita me ha hecho contestarle punto por punto una ridícula lista, a pesar de que desde el principio le he intentado decir que el problema no era mío, da igual, tú tienes que contestarle a las preguntas estúpidas de su lista. Yo entiendo que es su trabajo, pero eso es de todo menos antender al cliente… es tocarle las pelotas:

“vamos a comprobar su tarjeta de red, a ver, mi PC, botón derecho, administrador de dispositivos…” joder, coño, que no soy idiota, cojones, que te estoy diciendo que el cable-modem, no va, que no suelta IP… nada, como si te cagas.

Ahora, que he sido bobo, me juego el cuello a que si a la pregunta “qué sistema operativo usa” contesto, no sé, “Solaris”… la cosa hubiera sido mucho menos surrealista… o no, quién sabe… Manda narices que éste sea el servicio por el que pagamos.

¡Ah! todavía estoy esperando la “llamada de los técnicos” que me iban a llamar para aclararme el problema… que, por supuesto, estaba de su lado de la línea.

Sobre estos temas es muy aclaratoria, la web del Teleoperador

Correos… si el tiempo avanza, nosotros también.

No podían haber escogido mejor slogan para su nueva campaña publicitaria. Yo lo he podido comprobar en mis propias carnes hoy mismo. La semana pasada gané un artículo en una subasta de Ebay, el artículo fué enviado (según el día que figura en el resguardo de envío) el día 23 de noviembre, es decir, hoy hace 5 días. El modo de envío es “paquete azul”.

Uno de los servicios que ofrece ahora mismo correos es el seguimiento on-line de los envíos. Como ya estaba bastante mosqueado, accedí con el código del envío para comprobar su “status”. Resultado: la web devuelve un mensaje diciendo que el paquete ha sido recibido en alguna oficina (sin especificar), envío en curso. Hale, cágate lorito, “su paquete lo tenemos nosotros y está por ahí en algún sitio, igual si tenemos tiempo se lo llevamos”.

Ante tal cantidad de información, no tuve más remedio que llamar al servicio de atención al cliente donde, tras unas 8 o 9 pulsaciones de teclas, me pusieron en contacto con la oficina principal de León, donde me informaron que mi paquete “estaba en reparto”, vamos, que lo tenía el cartero. Curioso, porque el cartero hacía 2 horas que había pasado sin dejar nada. Me dijeron que llamase más tarde, cuando lo hice (2 horas después) me comunicaron que “su paquete lo entregarán mañana)…. OLE, con 2 cojones.

Supongamos que, efectivamente, me entregan el paquete mañana, con lo que habrá tardado casi una semana en llegar. Una puta semana, en repartir un paquete desde Valencia a León… Sí que avanzan los tiempos sí, de cojones, avanza el tiempo del reloj desde que envías hasta que reciben, avanza que es la hostia.

Muy bonita la campaña de publicidad, pero ya está bien 6 días para entregar un paquete en un envío nacional. Un envío internacional desde Alemania, por DeutschePost, tarda cinco, contando el tiempo que tardan en gestionarlo los mismos de Correos en territorio nacional… Vamos, para presumir de eficiencia.

Nuevo servicio de Correos… le llevamos su paquete en diligencia.

Hay que joderse.

De la veracidad de las noticias (o fíate tú de los periódicos)

Ayer por la tarde (día 26 de noviembre de 2.005) unos amigos y un servidor nos disponíamos a ir a una representación de la Academia de la Ópera de Pekin -o algo así- en el hall de la Facultad de Filosofía y Letras.

No es que se nos ocurriera, precisamente, que si nos acercábamos un sábado de noviembre por la tarde a dicho lugar, nos íbamos a econtrar con una respresentación de ese tipo, sino que lo hicimos porque uno de nosotros había leído en el Diario de León, la noticia sobre dicha representación en la que, además, se “informaba” de que ésta, era gratis.

Cuál no fué nuestra sorpresa cuando nos encontramos en la puerta de acceso un bonito cartel en el que se decía que la entrada costaba nada más ni nada menos que 6€… Algunas representaciones en el Auditorio de León cuestan más o menos lo mismo, sólo qu en lugar de celebrarse en un hall de una facultad y tener que presenciarlas en unas sillas plegables de madera, se celebran en un auditorio como dios manda, y las ves en unas butacas como dios manda… vamos, casi nada la broma.

¡Toma ya sociedad de la información!.

Pero tampoco me puedo sorprender demasiado, la verdad. Hace no fdemasiado, el curso pasado, publicaron otra noticia relativa a un convenio firmado por la Universidad relativo a la subvención para la compra de un portatil por los alumnos; en la noticia se reseñaba que los beneficiarios podrían adquirir el portatil del modelo y marca que quisieran y en el establecimiento que desearan. Esto, trasaldado al mundo real, se convertía en que con la subvención podías elegir cualquier ordenador que quisieras eligiendo entre 2 modelos concretos de Toshiba (los del programa Athenea) y, por supuesto podías elegir comprarlos en cualquier establecimiento… del Corte Inglés (que aquí tienen el total de 1). Vamos, que mejor no se puede informar…