Escapada relámpago a mi tierra, parte I

Con motivo de un viaje, llamémosle, de negocios. Pude hacer un viaje relámpago a Cantabria el pasado fin de semana.

Estos viajes son de esos en los que no ten enteras casi del tiempo que pasas allí y en los que puedes hacer muchísimas menos cosas de las que te gustaría si tuvieses tiempo para llevarlas a cabo, pero a mí me sirven para recargar baterías para una buena temporada, a parte de para darme cuenta de cuánto echo de menos todo aquello… más de lo que me gustaría.

Para más adelante dejo otro post sobre otro tema del que, aunque era consciente desde hace mucho tiempo, se ha manifestado en toda su magnitud en este viaje… pero eso para la segunda parte.

No es que hayamos podido hacer demasiadas fotos, la verdad, tampoco han podido ser demasiado preparadas, sino más bien algo del tipo "aquí te pillo aquí te mato". Así que la cosa ha salido como ha salido. Las que ilustran este post las hice en la playa de El Puntal que forma parte del mayor arenal de Cantabria, el continúo de playas Loredo-Somo-Puntal, que, además, tenemos la fortuna de tenerlo muy cerquita de la capital, conectado con un servicio de lanchas que atraviesa en un precioso paseo la Bahía de Santander; aunque esta vez fuimos en coche, en un viaje un poco más largo, pero que merece la pena.

Es curioso lo que se pueden echar en falta cosas como estas, el disponer de un lugar donde perderte y disfrutar del mar, la arena y el cielo, a pocos km de donde vives… de estos lugares, cuando vivia allí, disfrutaba tanto solo como acompañado; cuantos paseos con la cámara al cuello, cuantos recuerdos, cuantas experiencias vividas en esos lugares…

embarcadero1Estos son los restos de un antiguo embarcadero de los, creo recordar, tres que servían la playa del Puntal -que tiene en verano un serivicio de lanchas específico- ahora sólo quedan estos restos sólo visibles durante la bajamar.

embarcadero2Ahora el único embarcadero que queda activo es éste otro, casi en la punta del arenal. Es una estructura completamente de madera, muy curiosa y fotogénica, aunque en invierno le retiran los tablones superiores para que no se pueda llegar andando hasta el final por cuestiones de seguridad… y son menos las posibilidades fotográficas. (Si a alguien le suena, la foto que ilustra la cabecera del blog de Fran está hecha en este embarcadero).

farosDesde el Puntal se tienen unas magníficas vistas de la ciudad de Santander y, en particular, de los faros que franquean la entrada en la Bahía, estos son los de La Cerda, en la península de La Magdalena y el de Mouro, en la isla homónima -un paraiso para el buceo, por cierto-.

compasY para que no falte de nada, aquí tenemos al par de dos que me acompañaron en el paseo fotográfico… en primer término Fran y detrás Rober

Datos de las imágenes:

Embarcadero1: Olympus E-1, Zuiko Digital 14-54mm f:2.8-3.5. RAW procesado con Olympus Viewer y Adobe Photoshop.

Resto: Olympus E-1, Zuiko Digital 40-150mm f:3.5-4.5. RAWs procesados con Olympus Viewer y Adobe Photoshop.

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10 comentarios sobre “Escapada relámpago a mi tierra, parte I

  1. A la espera de nuevas fotos en otros lugares. Para empezar… montaña palentina? fuentes carrionas? pico tres provincias? …

    Hace bastante que no quemamos una traca.

  2. Ay, la morriña… Normalmente siempre echamos de menos las cosas más de lo que nos gustaría. Resulta inevitable.

    Y con unos lugares así de bonitos, no me extraña.

    Un besote

  3. Me temo que parte del problema reside ahí, en los sitios que tenía a tiro de piedra cuando vivía allí. León es bonito, mucho, no digo que no, pero no es lo mismo, ni me inspira igual.

    Antes, cuando me aburría, cuando me quedaba solo o cuando tenía ganas de estarlo, tenía mil sitios increibles donde perderme; cogía la cámara y un par de carretes y me iba a Liencres, al Puntal… o simplemente salía de casa y me iba andando hasta la playa de Peligros recorriendo el paseo marítimo por el muelle de Calderón… siempre volvía con un montón de fotos hechas y eso antes, cuando cada foto disparada era dinero; aquí lo intento a veces, pero no es igual, ni siquiera llevando la digital donde puedo disparar y disparar sin que me cueste un duro es lo mismo.

    Echo de menos muchas cosas, muchísimas, el Otoño, la Primavera, esos días de temporal que pocos, salvo los que los han vivido, se imaginan en este pais, pero sobre todo creo que echo en falta mi ciudad, sus calles y sus lugares, y las playas. Tener todo un Parque Natural de la magnitud del de las Dunas de Liencres a 8 km del centro de la ciudad es algo que mucha gente quizás no valore, pero yo le sacaba partido cada día que me dejaba caer por allí. Eso por no hablar de la gente, claro, los 2 que salen aquí y los que no salen.

    Eso sí, ellos han crecido más que yo… y no me refiero a crecer en altura 😛

  4. ….
    Lo que hay que leer…

    Ya sabes que aquí tienes un sitio siempre que lo desees. Yo también añoro a veces los paseos -y eso que aún estoy en Santander-, pero no es lo mismo.
    Que bien se estaba antes…

    Cuidate.

  5. Jo…

    Ahora hasta yo lo echo de menos ,jaja. La verdad es que produce muchísima envidia leer algo así. Y eso que yo soy animal de asfalto… Aunque de vez en cuando necesito las salidas al monte, por ejemplo. En fin, no se muy bien qué clase de animal soy.

    Pero la opción de mudarse a Cantabria creo que habrá que considerarla 🙂

    Un besote

  6. Es cierto que los animalitos que salen en las fotos han crecido un poco en los últimos, y no tan últimos, tiempos, pero yo conozco a uno que se va a tener que poner en forma para la proxima quemada (te recuerdo que la última vez no fuiste capaz de subir a hacer una sola foto a peña prieta y que este verano queda pendiente esa ascensión).

  7. Al embarcadero de la segunda fotografía iba yo todos los días de verano. Entonces te llevaban las lanchas de Los Diez Hermanos, y con un poco de suerte podías volver a casa con un cubo lleno de berberechos recogidos en la playa.

    Tú eso no lo llegaste a ver. Te estoy hablando de los años sesenta y primeros setenta, cuando Santander era una pequeña ciudad en la que nos conocíamos casi todos. Después de muchos años fuera, he vuelto y para mí es tan extraña como si nunca hubiera vivido veinte años allí. Aunque aún se conservan algunas cosas (pocas) como entonces.

    Pero están en la provincia.

    Saludos

  8. No lo conocí, pero por poco. Tengo, por fortuna, recuerdos muy tempranos de mi infancia. En los embarcaderos del Puntal pasé buenos momentos entonces, y con el grupo de amigos pasamos buenas tardes y buenos veranos en nuestra adolescencia. Llegué a conocer las dunas de Somo y de Loredo antes de que se las cargasen,,,

    Por fortuna no vivo demasiado lejos y procuro ir todas las veces que me es posible, yo he visto crecer y cambiar la ciudad así que me sigo sintiendo como en casa aunque el aspecto de muchas zonas haya cambiando sustancialmente,

  9. Encuentro tu web de casualidad, aunque me habían hablado de ella Elena Miyares y Fran estas pasadas navidades…no nos vimos por unos dias en Santander, soy Diego Saiz, te acuerdas?? de parayas y la “safa” y excursiones bicicleteras con Miguel…
    Que buenos recuerdos me han traído tus fotos, a mi que también vivo exiliado de mi tierruca…un poco mas lejos, en San Juan de Puerto Rico (una historia demasiado larga).

    Llego a esta web desde google, buscando bahia de santander, en un 4 de julio en el que me siento nostálgico de aquellos veranos de excursiones, amigos y cámaras de fotos…que tiempos.

    te mando un abrazo y ya tienes un nuevo visitnte de tu web.

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