Qué es cierto y qué no de lo que nos cuentan sobre el AF.

Antes de empezar a hablar sobre los entresijos del funcionamiento de los sistemas de AF, cosa bastante farragosa aunque interesante, me parece más útil empezar a distinguir entre el polvo y la paja dentro de todo lo que podemos leer en la publicidad de cada marca y en muchas revistas del sector que, tristemente, se dedican a repetir como loros lo que las marcas les dictan.

Cuestión 1: La velocidad del AF.

No voy a entrar en la utilidad real de tener un AF un poco más rápido o más lento para un uso fotográfico general -porque si lo hago acabo diciendo que el AF no vale para nada, pero bueno- Quiero, eso sí, parame un poco a ver si los nuevos "mitos" creados a fuerza de publicidad son ciertos o no.

Una de las primeras cosas con las que nos encontramos, generalmente, suele referirse a que tal sistema es mejor que el otro porque sus objetivos están motorizados en lugar de tener el motor en la cámara. Esta afirmación es más falsa que un euro de chocolate. La velocidad de enfoque no depende de dónde esté ubicado el motor, sino de otros muchos factores, entre otros uno muy importante, que el mecanismo físico de enfoque, el que mueve las lentes, esté diseñado para ser rápido. Lo primero que tenemos que ver es que generalizar es malo, porque si generalizamos podríamos, por ejemplo, comparar la velocidad de enfoque de un 28mm f:2.8 en un sistema con motor en la cámara, con un 28-300mm f:5-6.3 en un sistema con motor en el objetivo… comparación que nos diría más bien poco sobre lo que buscamos.

Comparando de manera justa, focal a focal y tipo de objetivo a tipo de objetivo, tenemos que decir que, en realidad, si el sistema está bien diseñado, el lugar donde reside el motor de enfoque no tiene demasiada importancia a la hora de determinar la velocidad del conjunto, sobre todo cuando hablamos de objetivos no zoom y focales cortas a medianas, cuando los montajes ópticos se complican, como en los zooms y en los grandes teleobjetivos, las cosas ya empiezan a ponerse más difíciles para los motores de muchas cámaras; aunque aún así seguimos teniendo sistemas extremadamente rápidos, como lo que nos ofrece las Nikon F5, D1 y D2 o Minolta con sus Dynax 7 y 7D. A la vez tenemos objetivos con motores incoporados que son muy lentos, como casi todos los objetivos para Canon que terceros fabricantes o algunos de la propia Canon, como el 100-300mm f:5.6L por ejemplo.
Otra cosa que se lee comúnmente es que los mejores motores son los USM porque son los más rápidos… y aquí estamos ante otra exposición falsa. Hay objetivos con motor ultrasónico muy rápidos en todas las marcas que los usan (USM en Canon, HSM en Sigma, SWM en Nikon, SSM en Minolta) pero también los hay que no lo son en absoluto. Tenemos ejemplos de objetivos USM muy rápidos, claro, sobre todo los grandes teles luminosos de todas las marcas, pero tenemos obejtivos con motor USM nada veloces, como todos los zooms de gama baja como puedan ser el 28-90mm f:3.5-5.6 USM de Canon, o el nuevo AF-S 18-50mm f:3.5-5.6  de Nikon, pasando por varias ópticas HSM de Sigma. Así mismo tenemos objetivos con motores no ultrasónicos que son auténticos tiros, ejemplos claros los tenemos en el 150mm f:2.0 de Olympus o el AF-I 400mm f:2.8 de Nikon que equipan, ambos, motores sin núcleo. Tampoco es cierto que los mores USM sean totalmente silenciosos (el motor sí, pero los engranajes pueden no serlo) y que los convencionales o sin núcleo sean ruidosos, y vuelvo a poner como ejemplo los objetivos de Olympus para 4/3.

Cuestión 2: alternancia enfoque automático y manual.

Otra cosa frecuentemente referida es la posibilidad que nos dan los objetivos con motorización ultrasónica de acceder de manera instantánea al enfoque manual, sin salir del modo AF. Esto también es cierto a medias. Es cierto que casi todos los objetivos USM, AF-S, HSM y SSM permiten esto: realizar correcciones a mano simplemente accionando el anillo de  enfoque del objetivo; pero ni se puede hacer con todos (con los zooms de gama baja no se puede porque equipan motores USM de otro tipo y con algunos objetivos grandes tampoco porque no tienen conexión mecánica entre el anillo de enfoque y el motor) ni esto es exclusivo de los ultrasónicos. Hay sistemas que nos permiten funcioanlidades similares aunque un poco más limitadas, por ejemplo, en los AF-I de Nikon existe una posición "A/M" en el objetivo que nos posibilita enfocar a mano una vez que la cámara a fijado el enfoque de manera automática. Lo mismo se puede realizar en las cámaras de Olympus y en algunas Minoltas. Incluso otros sistemas (en formato medio) permiten correcciones manuales en cualquier momento a pesar de usar motores sin núcleo, consiguiendolo en base a un sistema de engranajes que es difícil de encajar en el barril de un objetivo para cámara de formato pequeño pero que entra de sobra en uno de formato medio.

Cuestión 3: Los puntos de enfoque.

Esta suele ser la "más gorda". Desde la Minolta Dynax 7000i, que fué la primera cámara que equipó un AF con varios sensores de enfoque, parece que se ha desatado la carrera para ver quién mete más puntos de enfoque en las cámaras. Esto lo trataré de forma exclusiva en otro post, pero vaya por delante que lo importante no siempre es tener más… vamos, muchas veces ni siquiera es necesario tener "varios". Lo que sí quiero comentar aquí es que más que fijarnos en "cuantos" deberíamos fijarnos en la superficie que cubre el sistema de sensores de nuestra cámara… Eso sí de verdad nos hace falta un sistema tan complejo, cosa que no suele ocurrir.

Fin del segundo ladrillo. 

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