Vuelta a la normalidad, más o menos

Bueno, ya vuelvo a tener internet en el curro, y ya vuelve a estar funcionando mi servidor, por lo que los que entreis mediante la dirección http://nfoque.no-ip.org vereis, de momento, posts algo antiguos. Procuraré publicar, de momento, en ambos sitios a la vez y trasladar contenidos. A ver si resuelvo un pequeño problema con el router que es lo que me queda.

Anuncios

Subiendo pa’arriba de pa’llá, como cabras y nunca mejor dicho.

Güans aponetaim… eranse una vez unos avezados montañeros que deciden, un buen día, acercarse por Fuente Dé, Cantabria. Dos llegan desde Santander, por una cómoda ruta que les lleva por autopista hasta el pueblo de Unquera y, desde allí, atravesando el desfiladero de La Hermida, hasta Potes y Fuente Dé. Otros tres llegan por la "carretera del infierno" desde León, que no es otra que la que fue proyectada como carretera principal para unir León con Santander por algún lumbrera que no tenía otra cosa que hacer. Tal carretera, nacional, es de tan primer orden que se tarda más, bastante más, en llegar por ella hasta Potes, que en llegar hasta Santander vía Palencia… con un par.

Debido a esto los "leoneses" llegamos tarde, tanto que los "cántabros" ya habían inciado la ruta, a pie, que les tenía que llevar desde la base del teleférico hasta el mirador del cable… casi na el desnivel. Como llegamos tarde, y conseguimos comunicarnos, fuimos advertidos de que no se nos pasase por la cabeza iniciar la ruta… así que mientras ellos se dejaban las gónadas en la ascensión, nosotros cogimos tranquilamente el teleférico, comimos un increible bocadillo al borde mismo del precipicio cómodamente sentados en el bar del mirador… y dimos un tranquilo paseo por los alrededores… lo que les pasó a los otros, mejor que lo cuenten ellos, que a mí me da la risa.

El entorno es realmente increible, pero hay que reconocer que la facilidad de aceso que supone el teleférico hace que hasta allí suba, y se adentre en las rutas de alta montaña, gente sin preparación y sin equipamiento adecuado; como decía mi padre la última vez que subió: "esto parece el Paseo de Pereda, vienen hasta señoras con tacones". Es parecido a lo de las banderas azules, mucho hablar de sostenibilidad y de naturaleza… pero el turismo que promocionamos no tiene mucho que ver con eso.

picos 2 picos 3

Datos de las imágenes:

Picos 2: Nikon FM2, AF-Nikkor 28-85mm f:3.5-4.5, Kodak Elite II 400, escaneado de diapositiva a 16 bits lineal

Picos 3: Nikon FM2, AF-Nikkor 50mm f:1.8, filtro polarizador, Kodak Elite II 400, escaneado de diapositiva a 16 bits lineal

Soy un “dejao”…

Eso me decía mi abuela cuando vivía con ella y con mi abuelo, en los primeros años de Universidad, entonces pensaba que tenía que ver con la diferencia generacional y esa incapacidad suya -y de su hija, mi madre- para comprender que no todo el mundo tiene que colocar las cosas de la manera que ellas consideran que es la correcta.

Pero estoy viendo esta semana que, igual y sólo igual, tiene más razón de la que yo pensaba. He aprovechado una par de mañanas de poco movimiento en la tienda para continuar dándole un repaso a mi archivo de diapos y para ir pasando unas cuantas por el escaner. Cuando abrimos, hace ya cinco años, la tienda en León, cada rollo de diapos pasaba irremisiblemente por escaner… pero soy un "dejao", está claro, porque hay muchas de las últimas, y no tan últimas, que creo que no han ido más allá de la mesa de luz.

Estas las he escaneado los últimos días. Vamos a ver si puedo seguir con ello, todo esto quiero que forme parte de un proyecto, el mismo que ya anticipé en un post de hace tiempo, y del que no quiero anticipar nada antes de que lo tenga más maduro.

claveles florblanca morada margarita

Estas primeras ilustran una disciplina fotográfica que, como todo fotógrafo de naturaleza que se precie, practico de vez en cuando: la macrofotografía, o fotografía de aproximación; además sirven para comprar difrentes resultados usando diferentes métodos.

urros

Ésta es de un tema y lugar recurrente (y no sólo en este blog); algunos lo identificarán rápido, pero quisiera que los que no conozcan en persona el lugar me dijeran a qué les recuerda, dónde han visto algo parecido… (doblón de premio 😉 )

Datos de las imágenes:

Claveles: Nikon F4, Sigma AF 180mm f:3.5 EX APO MACRO, sobre Fuji Velvia, escaneado de diapositiva a 16 bits lineal.

Flor Blanca: Nikon F4, AF Nikkor 50mm f:1.8 + tubo de extensión de 36mm, sobre Fuji Velvia, escaneado de diapositiva a 16 bits lineal.

Flor Morada: Nikon F801s, Tamron AF 70-300mm f:4-5.6 LD, Sobre Fuji Sensia II 100, escaneado de diapositiva a 16 bits lineal.

Margarita: Nikon FM2+MD12, AF Nikkor 50mm f:1.8 montado invertido en tubo de extensión de 36mm, escaneado de diapositiva a 16 bits lineal.

Urros: Nikon F801s, Tamron AF 80-210mm f:4.5-5.6, Sobre Fuji Sensia II 400, filtro degradado "tabaco", escaneado de diapositiva a 16 bits lineal.

El último verano perfecto.

Hace mucho tiempo que quiero poner esto por escrito, siempre lo he ido posponiendo, unas veces por falta de tiempo, otras por falta de inspiración, otras veces porque, simplemente, no se me ocurría como hacerlo. No estoy demasiado seguro de que esta vez vaya a salir mejor, pero me voy a atrever a hacerlo entre otras cosas porque fue algo que sucedió un día como mañana… pero de hace unos cuantos años. Sé que últimamente le doy muchas vueltas al asunto, pero son cosas como estas las que me están dando fuerzas en estos momentos de mi vida en los que me doy cuenta de que hubo unos cuantos momentos en los que tuve que tomar una bifrucación… y me metí por donde no debía.

Lo que quiero poner en negro sobre blanco se remonta al día 13 de junio de 1.994, un lunes para más señas; por aquel entonces yo vivía felizmente mi adolescencia en Santander y ese preciso día, como suelen empezar las cosas, en lunes, comenzaba el último verano perfecto de mi vida…

El 13 de junio de 1.994 yo tenía 16 años, no se habían producido aún, aunque eran inminentes, los importantes cambios en nuestras vidas que nos llevaron a estar comunicados con todo y con todos casi las 24 horas del día; entonces, aunque ya no nos acordemos, quedar con los amigos para hacer algo requería de un ejercicio de previsión y precisión de horarios y agendas que ahora, sólo una década después, nos parecería quizás impensable. Ni internet en casa, ni móviles, ni teníamos coche (obvio con nuestra edad), ni nada de nada…

Aquel lunes, a eso de las 12.00h, finalizaba el ultimo examen de 3º de B.U.P. sin ninguna duda sobre su resultado, lo mismo que los anteriores. Recuerdo perfectamente el día, recuerdo perfectamente el momento, de hecho lo recuerdo como si hubiera sido ayer mismo; aquel fue una de esas veces en la vida que sabes que algo está pasando y que te sirven de enlace, en tu memoria, con posteriores momentos de tu vida; es uno de esos recuerdos que te acompañan para siempre.

Cuánto ha cambiado mi vida en tan poco tiempo, mucho más de lo que podía imaginar en aquel tiempo, entonces tenía 16 años, era un buen deportista, mis estudios me planteaban tan pocas dificultades que no recuerdo haber estudiado más de media hora ningún examen de aquella época, tenía novia, tenía buenos amigos, vivía sin problemas ni preocupaciones… como casi cualquier chaval de esa edad, de todo eso lo único que conservo -y, ojo, no es poco- son los buenos amigos. Incluso teníamos el horario perfecto en el instituto: entrábamos a las 8.30h, salíamos a las 14.10h y teníamos 2 descansos de 20 minutos cada 2 clases, toda la tarde libre, todas las tardes libres. Se podría decir que, ahora que me he convertido en un tipo gris, triste y solitario, veo aquellos días de manera idealizada, pero en este caso no es así, no es así entre otras cosas porque en aquel entonces era consciente de que el viento soplaba de popa y de que podría cambiar en cualquier momento. De hecho era plénamente consciente de que ése era mi último verano perfecto.

Eran las 12 de la mañana, decía, acaba de entregar el último examen de ese curso y salía del instituto junto con un compañero que estaba en la misma situación que yo, faltaban 10 minutos para el segundo descanso, el patio estaba desierto, el día era un típico día de primavera en el norte de España -donde gozábamos del mejor clima del mundo- nublado, buena temperatura, brisa del nordeste… Íbamos a por el merecido bocadillo hacia el Davila's y fué salir del recinto del instituto, casi a la carrera, y estallar de júbilo, eufóricos, ambos sabíamos que no había más, que se había acabado, que lo único que nos quedaba era volver el viernes a recoger el libro de calificaciones y el sobre de matrícula… a partir de entonces tocaba disfrutar.

Y disfrutar de lo lindo, no teníamos los medios que tenemos ahora, muchas veces soñábamos con lo que podríamos hacer cuando tuvieramos coche, pero nos las apañábamos muy bien sin medios motrices.

Dense cuenta, comenzaba el día 13 de junio, un lunes de primavera, unas vacaciones de verano que se iban a extender desde mediados del mes de junio hasta la segunda semana del mes de octubre, ya en otoño cuando comenzase el siguiente curso. El último verano perfecto, el último en el que sólo nos teníamos que preocupar… de no preocuparnos, de pasarlo bien, de ir de fiesta, a los fuegos, a la hoguera de san Juan. El verano comenzaba cuando no había ni socorristas en las playas y terminaba cuando ya no hacía tiempo para tomar el sol; era un tiempo en el que llegaba el mes de Julio y ya llevabas más de 2 semanas de vacaciones; terminaba Julio y pensabas que todavía te quedaba todo Agosto y todo Septiembre, para hacer nada (sólo 2 años después pasé a terminar los éxamenes el 12 de julio -con "L"- y a comenzarlos el 2 de septiembre, mes y medio de parón).

La verdad, aquel verano pasaron muchas cosas, unas buenas y otras no tanto, como suele pasar cuando se tiene 16 años pero, en conjunto, se puede decir que aprovechamos bien, muy bien, el tiempo. Fue un verano en el que, por ejemplo, durante varios días embarcábamos en la primera lancha de la mañana hacia Somo y regresábamos en la última de la noche… buceamos, jugamos partidos de fútbol 7 de varias horas de duración, participamos en las 24 horas deportivas donde hicimos lo de siempre: pasarlo bien, hicimos rutas en bici, creo que, incluso, alguna andando… en resumen, lo pasamos de cine. Por última vez en nuestra vida de jóvenes disfrutamos de un verano completo de hacer nada de nada.

Ahora, cuando los veranos han pasado a formar parte de la sucesión de días desbocados en que se ha convertido mi vida, cuando las vacaciones hace tiempo que son 7 días que me permito descansar, cuando mi vida ni es, ni se parece a lo que siempre pensé que iba a ser. Ahora que hace 12 años ya del comienzo del último verano perfecto, me acuerdo de ese día y me voy a la cama con una sonrisa.

Gracias a los que lo vivisteis conmigo.

A veces las cosas no salen bien.

El sábado por la tarde amenció despejado y soleado, como todos los días anteriores. Como hace tiempo que quiero hacer unas puestas de sol en la zona del páramo y como ya se han empezado a recoger muchas cosechas pensé "ésta es la mía" y me fuí a unos pocos kilómetros de León, a una zona que conozco bien, a ver qué se podía hacer.

Pero, como ya me ha pasado muchas otras veces, una cosa es lo que uno piensa y otra lo que luego sucede. El precioso día despejado se convirtió, en cosa de minutos, en un día nublado y con bastante bruma, por lo que obtuve no se parece mucho -más bien nada- a lo que iba buscando.

cosecha atardece

M. L. E.

Me encontré estás fotos el otro día…

mle1   mle2

Muestran una bucólica escena que nos transporta a la realidad subyacente bajo la capa de superficialidad que nos envuelve en nuestra cotideaneidad urbana; su mera contemplación nos permite asegurar que poseen un alto valor estético que transciende lo méramente costumbrista, etc etc.

Vale, son mías y son una mierda, muy gorda, una la hice a propósito para serlo, la otra, simplemente, responde a que se me disparó la cámara… y como son mías no valen para nada; pero si las hace otro "con nombre" pueden ir a una exposición importante, cobrando, y habrá unos cuantos palmeros que le reirán la gracia y escribirán párrafos llenos de letras que formarán palabras sin sentido, mejor dicho, totalmente estúpidas tratando de contarnos lo "artístico" de lo que vemos…

¿Envidia? tal vez, pero no de las "creaciones" sino de aquellos que pueden vivir y tener un nombre vendiendo "arte", un "arte" vacío de contenido, unas imágenes disparadas de cualquier forma, mientras otros se tienen (nos tenemos) que dejar la piel exprimiendo al máximo lo que hemos aprendido para intentar ganarnos el pan… y me jode, la verdad es que me jode, pero mucho.

PHotocuentistas y snobismos.

Estos días se desarrolla en Madrid el certamen PHotoespaña 2006, con el nombre de "Naturaleza:". PHotoespaña es un certamen anual que se celebra en la capital dedicado a la fotografía y las artes visuales que suele contar con un buen número de eventos y exposiciones repartidos en diferentes centros de la ciudad. Este año, como se da a entender, el tema versa sobre la visión de la naturaleza de los autores.

Lo que no entiendo yo es qué hay que hacer para hacer pasar por obra de arte y, por lo tanto, exponer en el certamen, cierto tipo de imágenes que son… como lo diría… una tomadura de pelo. O al menos eso es lo que me parecen a mí. ¿Por qué tengo que considerar arte un conjunto de fotografías tomadas de cualquier forma, sin cuidado ni en la exposición ni en la composición ni nada de nada de nada? En algunas, incluso, ignoro qué narices es lo que se supone que se quiere resaltar, mostrar o contar…

Eso sí, no faltan en las revistas especializadas los comentarios acerca de la "genial transgresión transformante de la plasticidad bicúbica hiperbólica" y cosas similares… en fin, unos tanto y otros tan poco.

Memememe

Ya dije en otra ocasión que no soy demasiado amigo de estas cosas, pero hay peticiones que no se pueden dejar desatendidas y considero que ésta es una de ellas. Además, como dice la "culpable", éste no es un Meme normal sino que tiene bastante interés; se trata de recomendar un libro, una película y un disco para el verano, pués vamos allá:

Libro:

"La Sombra del Viento" de Carlos Ruiz Zafón. Para todo el que no lo haya leído todavía puede ser un buen compañero de las tardes de verano. Como casi cualquier novela amena y escrita para contar una historia sin intenciones de "transgredir la metafísica euclideana" y tonterías similares, ha recibido críticas malas por parte de la prensa "snob" del segmento, pero me parece muy muy buen libro.

Peli:

"Trabajo Basura". También para ver en una tarde aburrida, preferiblemente de principios de verano; muy recomendable para todo geek que se precie.
"Los Goonies". Para cuando se acerque el final del verano; hace tiempo leí una referencia a mi generación como "la generación goonie" y me parece la etiqueta más acertada que he visto en mi vida, yo la veo todos los años 2 o 3 veces… o más.

Disco:

Yo no soy demasiado de recomendar discos enteros, la verdad, siempre he sido más de canciones sueltas, pero por una vez, y sin que sirva de precedente, vamos a recomendar un disco completo:
"The Silent Force" de Within Temptation.

Hale, creo que con esto he cumplido, se supone que esto es una especie de cadena de esas, así que se lo podemos pasar, por ejemplo, a Fran y a Villaycorte, a ver qué les parece.

Y yo que no me acordaba

Resulta que tenía esta foto preparada para pasar a papel, bien grande 50x60cm, y yo ni me acordaba de ello… Lo que hace ponerse a "limpiar" el HD…

Tiene ya unos años, el día tenía buena pinta pero en el pantano del Porma, entre Boñar y Puebla de Lillo (León), estaba cubierto por las nubes… Tuve la mala suerte de no fijarme en que tenía el mando de la sensiblidad de la película mal ajustado y me quedaron subexpuestas… pero nada que no se haya podido arreglar después del escaneado y un poco de paciencia para ecualizar el grano (reducir el ruido). Al final creo que no quedó del todo mal.

embalse

Datos de la imagen: Nikon F5, AF-nikkor 28-85mm f:3.5-4.5, Agfa RSXII 100, escaneado a 16 bits lineal, procesado en Adobe Photoshop 7.0 bajo Windows 2000.