El Dr. Watson, el racismo y la estupidez.

Creo que estas alturas casi todos nos hemos enterado de las estupideces vertidas por uno de los artífices del desentrañamiento de la estructura de la molécula de ADN y, por ende, uno de los fundadores de la genética moderna junto con, entre otros, el Dr. Severo Ochoa.

Como bien comenta el autor del El retorno de los charlatanes, estamos ante un caso en el que un insigne científico aprovecha su fama para tratar de hacer parecer serias unas afirmaciones que no tienen ni pies ni cabeza, no sólo en el terreno de la ética sino en el propio terreno de la ciencia; entre otras cosas para sustentar tales afirmaciones hay que presentar datos y estudios de los que no puede presumir el interfecto, entre otras cosas porque su campo de estudio no ha sido ése.

Como en ese blog esto ya está muy bien explicado lo que quiero comentar yo se refiere al manido asunto de las “razas” en el género Humano (que no especie Humana).

Tradicionalmente a los seres vivos se les clasifica para su estudio siguiendo un método que tiene unos cuantos años a sus espaldas. Cuando no se contaba con otros datos se hacía en función de las características de las que se disponía y que se podían utilizar. Conforme avanza el conocimiento, las clasificaciones se  modifican para acomodarse a los nuevos descubrimientos; actualmente se tiende a clasificar en el mismo grupo a todas las especies emparentadas genéticamente. Las categorías tradicionales son, para el Reino Animalia: Reino, Filo, Clase, Orden, Familia, Género y Especie.

La Especie es la categoría mínima con valor taxonómico. Dentro de una misma especie están todos los individuos que son sustancialmente iguales, se pueden reproducir entre ellos y dejar descendencia fértil que comparte sus caracterísiticas genotípicas y fenotípicias.

En algunos casos usamos categorías infraespecíficas, como la sub-especie, la raza o la tribu. Esto traspuesto a nuestra especie actual creo que sabemos todos para qué se utizó y con qué fines. Fundamentalmente basándose en un caracter que, aunque pueda parecer raro, es tan poco constante y revelador como el color de la piel, aunque algunos, como los nazis fueron más lejos en sus estupideces.

El estudio científico de las características fenotípicas y genotípicas de las poblaciones humanas actuales en el mundo lleva mucho tiempo revelando que no hay diferencias reales entre ellas que nos permitan realizar una clasificación fiable y unívoca de forma que siempre podamos asignar cualquier individuo al azar a un grupo concreto. Esto es fundamental: si de verdad existieran “razas” en base a las características que las definiesen (y no valdría sólo una) siempre se podría adscribir cualquier individuo escogido al azar a una única categoría y lo cierto es que no se puede. Incluso si consideramos un carácter tan poco relevante como el color de la piel nos encontraremos casos en los que las diferencias serán muy relevantes, está claro, pero también hay muchísimos otros casos (en la práctica muchos más individuos, de hecho) que no tienen características tan absolutas y donde la clasificación se hace tremendamente complicada. Es decir, los bordes de las “categorías” se solapan y son difusos, con el agravante de que tenemos más individuos situados en esos “bordes” que en el centro de cada categoría. En definitiva no se puede apoyar de ninguna manera la existencia de “razas” con características biológicas diferenciadas dentro de Homo sapiens. Es evidente que sí existen grupos poblacionales con características concretas propias, incluso algunos en los que un alelo concreto puede ser muy raro o muy abundante; pero considerando todos los caracteres en conjunto no. Sobre todo si dejamos de considerar caracteres meramente culturales en la clasificación -algo que parece obvio pero que se tiene mucha tendencia a incluir-.

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2 comentarios sobre “El Dr. Watson, el racismo y la estupidez.

  1. Los[1] blancos menos inteligentes, son menos inteligentes que LOS negros más inteligentes.

    Los negros son menos inteligentes que LOS negros más inteligentes.

    Ah; conozco a un negro y blanco que – a decir verdad- uno es más inteligente que el otro.

    Prosigo:

    LOS blancos inteligentes son más inteligentes que LOS negros menos inteligentes: excepto el triste premio Nóbel que dijo la burrada que motiva estas inteligentes reflexiones mías –modestia aparte-.

    Podríamos seguir razonando inteligentemente, y extraer otras conclusiones, estrictamente lógicas, no antagónicas con la moderna genética.

    Pero la pregunta inteligente –según logro inteligir- sería:

    ¿Qué viene a ser la Inteligencia?

    ——————————————————————————–

    [1] Generalización que suele ser poco inteligente.

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