De nuevo el cambio horario.

Y nos vuelve a tocar otra vez el cambio de hora este fin de semana. El año pasado ya comenté mis impresiones en este blog y se generó una interesante discusión en los comentarios; desde luego está claro que el asunto no está exento de polémica, así se dice incluso en el artículo al respecto de la wikipedia.

De todas formas, me resulta sorprendente que muchos de los argumentos en contra de mantener el “horario de verano” durante todo el año se refieren a lo ocurrido en países que no tienen absolutamente nada que ver en costumbres con el nuestro, como pueden ser Estados Unidos, Irlanda o Australia.

En los comentarios del post del pasado año se dijo que lo importante no es tanto la hora en sí como el nombre que le damos a la misma. Es decir, lo importante sería no que fueran las 8.00h o las 12.00h sino lo que hacemos a esas horas…

Puede que ése sea, en definitiva, el centro de la cuestión; pero lo que está claro es que el nombre que le damos a nuestros horarios nos viene impuesto desde fuera. Yo tengo que abrir mi comercio a las 10.00h por la mañana, irme a comer a las 14.00h y luego abrir a las 17.30h y cerrar a las 20.00h. Desde luego soy libre de cambiar esas horas a mi antojo pero ¿de qué me iba a servir si mis clientes no van a cambiar de hábitos horarios?

Así como están las cosas, y con las costumbres de vida que tenemos en España, el resultado de la vuelta al horario “normal” tiene como consecuencia que, a partir de la próxima semana, vamos a hacer como todos los años gran parte de nuestra vida en ausencia de luz solar. El hecho es que dentro de nada a las 19.00h será de noche y en diciembre será incluso antes. Es posible que el impacto no fuese igual si nuestros hábitos fueran más parecidos a los de nuestros vecinos de Europa… pero el caso es que no lo son. Aquí todo hijo de vecino a las 22.00h está más fresco que una lechuga, algunos incluso trabajando hasta esas horas (grandes superficies, sin ir más lejos) y raro es el que a la media noche ya está en la cama desde hace un rato, cuando lo habitual es que alarguemos nuestra jornada hasta cercanas la 1 o 2 de la madrugada. Nuestra jornada, normalmente, comienza acostándonos en las primeras horas de cada día, y luego viviendo el resto del día despiertos hasta la llegada del siguiente día, que es cuando nos volvemos a acostar.

Las cosas son así, eso dudo mucho que lo cambiemos en un plazo de tiempo breve, ni siquiera a medio plazo, porque llevamos muchos años ya de “convergencia” europea, pero nuestros hábitos de vida no han variado sustancialmente.

Con todo esto, el “horario de invierno” va a tener la misma consecuencia que todos los años anteriores: darnos por el culo.

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2 comentarios sobre “De nuevo el cambio horario.

  1. Es cierto que eso del cambio horario nos trastorna màs que otra cosa y lo que nos sigue diferenciando de nuestros vecinos del norte, cuando nosotros seguimos acostándonos más tarde y nuestra jornada es partida, lo que da lugar a poco ahorro con cambio o sin él.

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