Espero que ganemos o algo, porque si no…

Ya que empecé hace unos días dando bien de tiza a la selección, me permitiré comentar también la, desde mi punto de vista, lamentable lista que ha hecho pública el seleccionador que no quiere serlo, sino tener un “equipo”.

¿Qué coño pintan tantos jugadores de equipos que se han estado jugando la permanencia hasta la última jornada -alguno ni la tiene asegurada, como el Zaragoza-?

¿Por qué hay más que evidentes ausencias de los equipos que han finalizado arriba del todo en la tabla?

¿Por qué no lleva a Raúl y Guti en base a su “rendimiento” y van otros que han realizado una temporada más que lamentable?

A mí esta selección me da pocas esperanzas, no van los que mejor lo han hecho, va “el equipo” que quiere Luis, eso no es una selección.

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La (rápida) evolución en los soportes extraibles.

Como ya he comentado otras veces, y como muchas otras personas de mi generación, mi primer encuentro con la informática fue gracias a un Sinclair ZX Spectrum (de los del teclado de goma, encima) que me legó un primo mío allá por 1987, porque él se había comprado un Commodore 64. No mucho tiempo más tarde tuve mis primeras experiencias con todo un señor PC, en concreto un 8088 con 256Ks de RAM, que pronto dió paso, en el aula donde aprendía, durante el verano, a unos flamantes Amstrad PC 1512, que ya eran “potentes” máquinas con procesadores 8086 a 8 MHz, 512 Ks de RAM y gráficas CGA capaces de mostrar la increible cantidad de 4 colores a la vez… pero que por lo menos tenían modo gráfico (del que el primer PC que comenté carecía por completo). Por supuesto nada de discos duros, sólo diskettes de 5.25″ y 360Ks por disco.

De esto hace como 20 años, que puede ser mucho tiempo, pero en realidad, en términos de percepción y a escala humana, es antes de ayer. Éste es el motivo de este post, donde recopilo algunas de las formas más comunes de soportes de almacenamiento “removible”, que se han considerado alguna vez como estándar. Ahora que el equipo en el que escribo estas líneas tiene casi un Terabyte de capacidad de disco duro y 8 Gigas de RAM (por cierto, señores creativos de los anuncios de LiDL y Mediamarkt, “Giga”, en castellano, se pronuncia /Jiga/ como en la palabra “gigante”, no /yiga/ como hacen en sus anuncios; y, más en general, son “muchos Gigas”, no “muchas Gigas”). Capacidades que muchas veces pienso que me parecían inalcanzables en los tiempos en los que mi disco duro tenía 40MB y se hablaba en la prensa especializada de que no mucho más adelante tendríamos discos duros de 1GB…

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Lo primero que aparece en la imagen es un vetusto disco de 5,25″, que como ya he comentado, tenía la increible capacidad de 360 Ks… y ahí entraba todo el MS-DOS 3.20, y casi cualquier programa de los que se usaban en aquellos primeros PCs “domésticos”; pero donde ahora a duras penas meteríamos una foto jpg de resolución baja (la que ilustra el post pesa casi 300ks). Pronto les dió el relevo su hermano de 3,5″, yo manejé durante mucho tiempo aún los de Doble Densidad, que tenían el doble de capacidad que los de 5,25″ homónimos, es decir, 720Ks, también conocí muchos ordenadores que no aceptaban discos de 3.5″ de Alta Densidad, como el que aparece en la imagen y, durante la época en la que casi era la única manera de transportar datos de un sitio para otro, los discos de Alta Densidad costaban 2 o 3 veces más caros que los de Doble, así que muchos de los que contábamos con unidades de Alta, sometíamos a los discos de Doble al taladrado para hacer el agujero en la parte inferior derecha del disco, que servía para que las unidades los distinguieran; así, a la larga, se producían errores en los discos… pero teniendo en cuenta que te ahorrabas una pasta, para todo lo que no fuera necesario mantener en el tiempo, merecía la pena. Los discos de Alta Densidad son los que han llegado casi a nuestros días (aún se usan de forma testimonial), con 1,44 MB de capacidad.

Lo que aparece debajo lo identificamos rápidamente: el CD-ROM supuso una auténtica revolución en el almacenamiento extraíble; en una época en la que muchos ordenadores no tenían discos duros de más de 210 MB y en la que muchos íbamos de acá para allá cargados con cajas de discos de 3.5″ (seguro que muchos se ven ahora mismo a ellos mismos cargando 40 o 50 discos de acá para allá); cuando era evidente que el diskette de 3.5″ se estaba empezando a quedar pequeño; de golpe aparece un soporte que, aunque no permite ser grabado en los primeros momentos, tiene 650MB de capacidad. Pronto empezaron a bajar los precios de las grabadoras, lo que supuso otra pequeña revolución; en los tiempos en los que las grabadoras eran de 2x o de 4x (media hora y un cuarto de hora de grabación por disco) y los CD-R costaban en torno a las 700 pesetas la unidad (4,20€/unidad) se empezaban a vender ya como rosquillas: por fin teníamos un medio de almacenamiento en el que poder transportar cantidades grandes de datos. En esta época los Discos Duros empezaban a llegar al Giga y pronto serían comunes los de 8 GB. Los CD’s no eran el mejor formato, pero los intereses industriales lo impusieron como estandar doméstico y el resto es historia. Otro gallo nos hubiera cantado si hubiesen triunfado los discos Magneto-Ópticos, que tenían más o menos el tamaño de un disco de 3,5″ pero llegaban a la capacidad de un CD (740MB) en aquellos momentos, pero los fabricantes propietarios del formato tuvieron poca vista.

Lo de los DVD’s es historia reciente, el éxito del formato, que ofrece como sabemos 4 GB de capacidad por disco, estaba cantado casi desde el principio; se han convertido en el medio de almacenamiento estandar, el que todos usábamos, junto con los CD’s para transportar grandes cantidades de datos hasta hace muy poco… porque en la actualidad, el verdadero sustituto del diskette, el formato que se puede considerar su heredero, es el que aparece a la derecha de la imagen y cuyo éxito ha venido de la mano de la fotografía digital: la memoria flash.

En la foto he puesto 3 fotos de tarjetas CompactFlash, para ilustrar su evolución; la primera me vino con la primera cámara digital que tuve, y es de 16MB; debajo tiene un Microdrive, de 1GB, en formato CompactFlash tipo II, que contiene un pequeñó disco duro dentro y que fue durante una buena temporada la única manera de tener tarjetas de alta capacidad a precios razonables. Debajo está una tarjeta “Extreme III” de 2GB, un formato común (incluso de hasta 16GB) entre los profesionales de la imagen digital, tipo I y de alta velocidad. Yo tengo, y uso, varias “Ultra II” de 1GB, la primera me costó más de 100€… la semana pasada he pedido una para un cliente; misma marca y modelo (Sandisk Ultra II de 1GB) y me ha costado 17€, casi 10 veces menos.

Aunque el formato CompactFlash es el mejor con diferencia entre las tarjetas de memoria, al llevar cada tarjeta su propia controladora y, por tanto, ser los problemas de compatibilidad y velocidad entre diferentes dispositivos prácticamente inexsitentes, además de tener un tamaño que las hace muy manejables sin dejar de ser compactas. El formato que se está imponiendo en dispositivos de pequeño tamaño, y no sólo cámaras de fotos, es el SD que aparece al lado: nació como sustituto de las primitivas SmartMedia, son más pequeñas y finas que las CF, pero no llevan su propio controlador, por lo que dan algún problema más (¿verdad Fran?) y ahora están en las PDA’s en casi todos los portátiles nuevos, en los portátiles ultra-compactos (como mi EEE-PC) incluso en los autorradios; si excluímos a las llamadas “llaves USB” es el formato de memoria flash más extendido… aunque no sea el mejor. Hasta el punto de que ha evolucionado para darnos lo que aparece debajo; ése diminuto trozo de plástico que contiene en su interior una memoria flash de 1GB de capacidad ,y que no es otra cosa que una tarjeta MicroSD, la que uso en mi teléfono móvil.

Ahora comparemos el tamaño de la micro SD de 1GB (y las de 2GB no son raras) y comparémoslo con el del disco de 5,25″ del principio, ése que muchos manejamos… pensemos en lo que supondría 1GB en discos de 5,25″ (sino he calculado mal, casi 3000 discos)…. ¿somos viejos de cojones, no?

Sobran Carnets.

Es algo que cada vez tengo más claro: sobran carnets de conducir, últimamente parece que los reparten en las tómbolas, porque no es ni medio normal. Por un lado sobran todos los que tienen aquellos que tienen miedo del coche, todos los que conducen con miedo, todos los que no controlan su propio coche. Por otro lado sobran los que tienen todos los que se creen que las calles y las carreteras son un circuito y que ellos controlan mucho.

Estoy hasta las mismísimas pelotas de ver TOOOOODOS los días como muchos anormales no dan las luces cuando oscurece, no dan los intermitentes cuando giran, se meten por dirección prohibida, usan el carril que no es… etc.

Pero me parece mucho peor lo que he visto hoy, que es algo que me pasa muchos días, y que me parece mucho más molesto:

Circulo por una calle de un solo carril y un solo sentido, tengo que CLAVAR el coche porque una gilipollas se incorpora de aparcada, sin señalizar y sin  mirar… y casi me la como. Continúa por la calle a 20 km/h… hasta el punto que no puedo circular ni en segunda so pena de calar el coche (y porque paso de joder el embrague); se detiene en dos cruces en los que tiene preferencia y no tiene porqué parar absolutamente para nada… continúa a 20… ¡Y SE SALTA UN STOP EN UN CRUCE SIN VISIBILIDAD! Casi se la traga otro que circulaba correctamente, y se lo hubiera merecido. Pero no es nada nuevo, estoy cansado de ver gente que no sabe conducir, directamente, que no controla su propio coche… y así nos va.

Y luego muchos puntos y mucha polla… pero a mí me siguen pasando a toda hostia por las autopistas.

Lightscribe en Ubuntu 8.04 sistemas de 64bits.

Voy avanzando poco a poco (lo que me deja el tiempo libre) en la configuración de Ubuntu Studio 8.04 para realizar, al menos, los trabajos de video. Ya he conseguido instalar el Cinelerra y he finalizado un proyecto de video, con su DVD, bastante sencillito, usando Kino para capturar desde el magnetoscopio Firewire y para realizar la exportación a formato DVD, usando luego DVDStyler para la autoría. Son programas quizá excesivamente sencillos, pero como éste también era un trabajo sencillo (no había que editar, sólo digitalizar) han cumplido bastante bien. En concreto DVDStyler me parece que va a darme bastante juego pese a la sencillez de su interfaz.

Pero el objeto de este post es el que figura en su título. ¿Cómo hago para usar mi grabadora Lightscribe en Linux?.

La pregunta, en principio parecía tener una solución bastante sencilla: al fin y al cabo el proceso es similar al que se sigue en Windows: instalas el paquete de soporte y luego el programa de impresión. Peeeero, siempre hay un pero. ¿Para qué pensar en los usuarios de sistemas de 64 bits? da igual que cada vez seamos más, se sigue sin contar con nosotros.

Por un lado, los paquetes .deb, que se descarga uno de aquí: http://lightscribe.com/downloadSection/linux/index.aspx sólo son válidos para sistemas de 32 bits. Por otro lado, el etiquetador “serio”, que proporciona LaCie aquí: http://www.lacie.com/products/product.htm?pid=10803 sólo está en formato rpm y, al ser también para sistemas de 32 bits, falla la conversión en Ubuntu AMD64 con alien.

Por fortuna, algún alma caritativa realizó la conversión y hay un .deb listo en el siguient sitio:

http://uploads.mitechie.com/lightscribe/4l_1.0-r6_i386.deb

Así que el proceso queda como sigue: bajamos el paquete .deb de sistema y lo instalamos:

http://lightscribe.com/downloadsection/linux/index.aspx?id=1372

y luego bajamos el  programa de etiquetación y lo instalamos… Peeeero para instalarlos en sistemas de 64 bits hay que forzar la arquitectura, así que no vale el instalador gráfico de paquetes, hay que hacerlo a mano en la terminal con la orden “sudo dpkg -i –force-architecture paquete.deb

Además, para que nos detecte bien la grabadora tendremos que copiar los archivos:

liblightscribe.so

liblightscribe.so1

desde /usr/lib a /usr/lib32…

y una vez hecho esto podemos lanzar el etiquetador con un sudo 4L-gui…. y ya podemos imprimir nuestros discos.

Ubuntu 8.04, nVidia 8600GT, monitores CRT LG… Hasta los mismísimos cojones.

No me gusta tener que escribir esta entrada, pero es que empiezo a tener hinchazón genital con el tema.

Ya es la segunda vez que intento instalar Ubuntu en el ordenador de trabajo. Cuando lo monte, ingenuo yo, pensaba que con esa potencia instalada y la capacidad de Linux, iba a poder intentar prescindir de Windows para trabajar. De hecho pensaba que para la edición de video, viendo las posibilidades de Cinelerra, debía ser mi primera opción.

Por fortuna tuve la feliz idea de instalar Windows para empezar a trabajar… porque hace ya más de un mes que tengo el equipo y, primero la 7.10 y ahora la 8.04 (en version Studio) no tengo cojones de hacerlas funcionar.

No hay manera de que la tarjeta gráfica (una nVidia 8600 GT) arranque con el driver apropiado para obtener control sobre la doble pantalla y la aceleración gráfica. A lo más que llego es a arrancar con el driver genérico, que sí me configura bien la resolución y tasa de refresco de ambos monitores… pero sin permitir control sobre ellos (el escritorio extendido me es fundamental) y sin aceleración gráfica (para no tenerla no me pillo una tarjeta de esas). No hay huevos de que se entienda con los monitores CRT: LG 775FT y 55v.

No me da la gana cambiar de monitor, el afan por el cambio de hardware ya me jodía cuando sucedía en Windows,  no me va a joder menos aqui, mi monitor funciona muy bien, es muy fácil de calibrar y no quiero prescindir de él.

Me empiezo a cansar de estas chorradas en Ubuntu, cada día mas cansado. No puedo estar permanentemente perdiendo horas de trabajo porque no tienen en cuenta hardware… joder, hasta en el XP x64 me funcionan ambos monitores a la perfección.

Este tipo de cosas YA NO SON ACEPTABLES. No es normal que la detección de Hardware sea mejor en Gentoo que en una distribución supuestamente amigable como Ubuntu.

A ver si alguien me echa un cable, porque esa es otra, me pasa como con la SB16, que no hay ni una puta punta a la que agarrarte.

Hasta los huevos que estoy.