Probando EEE-Ubuntu 8.04…

Una vez que conseguí hacer arrancar Clonezilla, cosa que me costó lo mío porque parece ser que mi unidad de CD externa está más bien muerta; me dispuse a hacer una imagen de lo que tenía en el SSD del EEE-PC, que no es otra cosa que el sistema Xandros Linux que venía con mi querido portátil.

Ahora ya me podía animar a probar otras cosas en el disco interno sin miedo a perder lo que ya tenía funcionando.

En el HD externo tengo funcionando Ubuntu 7.10 convertido a EEE-Ubuntu mediante el script que se creó al efecto. Los orígenes de EEE-Ubuntu no eran otros: primero instalabas Ubunutu 7.10 y luego tenías que ejecutar un script que lo adaptaba al EEE. Con la nueva versión, la 8.04 ya instalas directamente un sistema, supuestamente, adaptado al chiquitín, y eso era lo que quería probar. Al fin y al cabo se supone que el Xandros original va bastante pelado y que Ubuntu es un sistema «más completo» y, personalmente, estoy bastante acostumbrado a las versiones normales de Ubuntu, que llevo usando desde la 5.04.

Habiendo desistido de la instalación desde CD, por el estado mencionado de mi unidad, me dispuse a instalar desde un pendrive, El proceso en sí es bastante sencillo, todo en modo gráfico y sólo me tuve que preocupar de particionar a mano el SSD, para instalar sin partición de intercambio (algo que no les suele sentar muy bien a los discos flash), y de configurar el teclado a la variante que tiene mi EEE-PC, «USA intl, with ALTGr death keys».

Tras dos días probando el EEE-Ubuntu he vuelto a Xandros. Tras tener varios problemas y no llegar a convencerme del todo. Esto es lo que me ha pasado a mi y a lo mejor no le pasa a todo el mundo.

-No detecta correctamente la batería, según enciendes aparece el mensaje de que la batería está estropeada.

-Se bebe la batería; no paso de hora y media, con Xandros supero las 2 horas y media en las mismas condicioens sin problemas.

-Tarda mucho en arrancar: Xandros, con KDE, lo tengo funcionando en unos 40-50 segundos. EEE-Ubuntu suele tardar más de 2 minutos en sacarme la pantalla de login… y luego tengo que esperar otro minuto para que aparezca el escritorio.

-Ocupa más en disco: recién instalado deja menos espacio que Xandros en el SSD.

-Con Xandros tienes ya todo el soporte multimedia instalado: codecs de audio y video, reproductores y demas… en EEE-Ubuntu, no.

-Ausencia de soporte para modems 3G/HSDPA: gran parte del tiempo que he consumido con EEE-Ubuntu ha sido para tratar de hacer funcionar el modem Huawei E220; sólo lo conseguí con wvdial desde la consola y modificando archivos de configuración. Imposible desde el modo gráfico a pesar de que hay varios tutoriales para Ubuntu que aseguran que funciona.
Xandros lo tiene totalmente soportado.

-Problemas con la configuración WiFi: el nuevo selector de redes está muy bien cuando va todo en dhcp, pero no se queda con las configuraciones manuales hechas, por lo que tengo que entrar en el configurador manual cada vez que arranco. No me importaría en principio, pero es que si uso la configuración 100% manual, como hice siempre en versiones anteriores del sistema… no consigo que funcione la conexión. En Xandros sólo tengo que darle a conectar.

-Problemas con la señal: esto ya lo había experimentado en mi otro portátil con las veriones 7.xx de Ubuntu. El nuevo driver madwifi funciona mal, no encuentro otra forma de decirlo; donde el driver antiguo le daba un repaso tremendo a las versiones para Windows; el nuevo da unas cifras de señal ridículas (en el trabajo no paso del 60% a unos pocos cm del AP)… y lo peor es que no es un error de indicación… son reales.

Así pues, he guardado la instalación realizada, por si me sirve para el futuro… y me he vuelto a Xandros, que vendrá más pelado, pero cumple de sobra.

Santander.tar.gz (o .zip para los -pobres- que no habeis catado Linux)

Dicen los manuales de fotografía que un teleobjetivo comprime la perspectiva. Esta semana he ascendido a contemplar las preciosas vistas que se muestran desde el pequeño mirador que ha instalado el Ayto. de Santander en la cima de Peñacastillo y desde donde, el uso del 180mm permite captar esta imagen (en la que, por muy poco, no aparece mi antigua casa).

santander.tar.gz

Desde aquí, Santander parace pequeño, la Torre de Miranda, el Palacio de Festivales, el Hotel Real, parecen a tiro de piedra de Valdecilla, de la plaza de Toros o del colegio Simón Cabarga… Incluso aparece en la cercana lejanía el faro de Cabo de Ajo. Otra manera de ver la ciudad… comprimida.

Un momento del verano, un “viejo amigo” recuperado.

Hay veces que una foto no dice demasiado por sí misma; mejor dicho, hay veces que una imagen no le dice lo mismo a todo el mundo, porque las imágenes nos hablan, muchas veces, a través de lo que ya llevamos vivido y expermientado. La que publico aquí no es una gran foto, es una instantánea muy normalita que tiene muchas cosas que criticar y pocas que alabar.

Si la publico no es porque piense que he hecho “la foto” sino porque, ésta en concreto, me ha servido para comprobar que he recuperado “un viejo amigo”; una de esas “joyas” de las que hablé hace un par de posts. Ya que está hecha con un viejo objetivo de enfoque manual de 17mm de focal; que usé bastante en mis tiempos de tirar con película y que, si bien en la D80 no activa el fotómetro y pierde su carácter de “ultra angular” que tiene en una cámara de 135; sigue siendo un angular bastante ancho, de hecho es aproximadamente un 24mm, que es otra de mis “focales predilectas” desde que utilicé durante una larga temporada, en mis primeros tiempos de profesional, un 24mm f:2.8 fijo. Puede que también tenga mucho que ver con el hecho de que me sigo encontrando mucho más cómodo trabajando con focales fijas que con zooms, me resulta más natural tener un pequeño objetivo montado y moverme yo que montar algo más grande y darle al anillo. Cuestión de cómo aprendí, supongo.

El caso es que este objetivo, viejo, muy viejo, y que ni siquiera tiene la lente frontal en perfecto estado, sigue rindiendo maravillosamente en la digital… y aunque no me active el fotómetro ni sea AF… me da que lo voy a usar mucho a partir de ahora.

chopera

Una de bichos…

Quienes me conocen un poco saben que una de las ramas de la fotografía por la que siempre he sentido debilidad es la fotografía de naturaleza, al fin y al cabo no deja de ser la unión de dos de las cosas que más me gustan: disfrutar de la naturaleza y la fotografía. Sin embargo no he sido capaz nunca de obtener buenas fotografías en este campo salvo casos muy contados, que sólo pueden considerarse fruto de la pura suerte más que de cualquier otra cosa.

Y es que, nos vayamos por el camino que nos vayamos, la fotografía de naturaleza tiene un gran handicap que hace que me sea complicado el realizar buenas fotos; más allá de las carencias de técnica o de equipo que pueda tener (que también pesan lo suyo, ojo), la carencia más importante que tengo al respecto es muy importante: tiempo. Cualquier fotografía de naturaleza bien realizada lleva detrás, generalmente, mucho tiempo invertido: en encontrar la localización, en esperar la hora en la que la luz es mejor, en buscar el día con el cielo adecuado o, en el caso de la complicadísima fotografía de fauna, en localizar al animal, tomar nota de sus costumbres e instalar el escondite que te permita aproximarte a él en condiciones de logar la toma.

Y es que, en la Península, realizar fotografías de fauna silvestre sin recurrir a técnicas de ocultación y uso de largos teleobjetivos, es poco menos que una quimera: los animales llevan muchas generaciones de convivencia, generalmente tortuosa, con el hombre, y saben que si aparecemos nosotros, lo mejor es no estar ellos cerca. Así podemos ver excelentes primeros planos de fauna exótica, en lugares remotos, tomados con objetivos angulares; en los que el fotógrafo, a parte de hacerlo bien y estar en el sitio y todas esas cosas, de lo que se tenía que ocupar era de ponerse a la distancia suficiente para que el bicho le entrase en el campo de vision. Hace tiempo recuerdo haber leído el comentario de uno de los grandes, si no me equivoco en National Geografic, donde comentaba que, en una de las expediciones que hizo, él iba todo ufano con el 80-200 montado, para realizar unos planos de unos pingüinos, y acabó montando el 17-35 y tirando mayoritariamente en 17mm para que los bichos le saliesen enteros, porque no había manera de mantenerlos a distancia. Eran los tiempos de la película, cuando un 17mm daba el encuadre que nos daría ahora mismo en una Nikon D700 o una Canon EOS 5, cuando algunos lo consideraban, incluso, demasiado angular.

Por estos lares, hacer foto de fauna sin recurrir a un 400mm o similar y eso contando con el factor de recorte que tienen la mayoría de DSLRs; y sin contar con escondite es tener ganas de perder el tiempo o de no obtener buenos resultados. O al menos, no obtener primeros planos de los bichos.

A veces, sin embargo, suena la flauta, aunque sea por casualidad, y aunque el encuadre no sea el mejor, la posición del bicho diste de la idónea… y el lugar donde te lo encuentras no es que sea especialmente agraciado desde el punto de vista de la fotogenia… pues puedes realizar una foto en la que el animal no es un punto perdido en el encuadre.

Ésta está hecha gracias al 100-300mm f:4 con su teleconversor dedicado, que tuvo a bien prestarme Javi Orive en esos momentos. Es decir, está realizada con una focal óptica de 420mm y, por lo tanto, con el encuadre equivalente al que obtendríamos en una cámara de formato 135 con un 630mm… o sea, con un tele muy largo… y aún así tuvimos mucha mucha suerte.

A ver si antes de que acabe el verano, el uso del hide da mejores frutos.

el bicho

Vergüenza Olímpica (y no es la única…)

Se supone que los Juegos Olímpicos deben ser el máximo exponente del deporte mundial en sus diferentes encarnaciones y variedades. Se supone que, también, son un acontecimiento donde reina la caballerosidad y la deportividad, donde se forjan leyendas deportivas en las que destaca la humildad y el buen hacer. Se supone que, para que esto suceda, se aplican unos estrictos reglamentos y se castiga a los tramposos con dureza, como vemos en el caso del doping y como hemos visto en el caso del deportista que ha sido desposeido de su medalla por arrojarla al suelo en la ceremonia de entrega…

Quiero suponer que esto era así al principio, quiero suponer que, al menos, era así hasta hace no mucho. Pero empiezo a estar cansado de seguir acontecimientos deportivos donde el reglamento se doblega a voluntad o donde todo depende de valoraciones subjetivas de un grupo de jurados siempre dispuesto a arrimar el ascua a la sardina que más dólares reporte. Y se supone que el olimpismo era, precisamente, el último reducto del deporte puro. A mí me empiezan a dar nauseas.

Lo de las valoraciones inexplicables de los jurados en las disciplinas de gimnasia -y en casi cualquier disciplina donde interviene un jurado- no es cosa nueva. Estamos cansados de ver, incluso los que no entedemos un carajo de esos deportes, cómo se suele saber de antemano la clasificación final con un margen de error mínimo. No ha sido en estos Juegos, pero recuerdo perfectamente una final en la que ganó una concursante concreta cuando el comentarista de la tele anticipó que iba a ganar, a pesar de cometer un error garrafal en el ejercicio… error que hasta yo pude apreciar sin necesidad de explicación.

Pero lo de pasarse el reglamento por el forro de los genitales y que no pase nada me parece de traca. Lo que han pasado nuestros competidores de la clase 49er en vela en la jornada de ayer es una total y absoluta y completa vergeüenza. Y, encima, los responsables basan su decisión de justificar un cambio de barco (algo explícitamente prohibido, como reconocen) y otras vulneraciones del reglamento en que “no supusieron ventaja competitiva” ¡¡tócate los cojones!! ¿cómo que no? ¿no es una ventaja acaso el poder participar cuando no ibas a poder? es la mayor ventaja posible. Es como si se lesionase nadal y su puesto lo ocupase otro. Como si se lesiona un participante de judo y su puesto, a medio combate y con el contrario cansado, lo ocupase un sustituto totalmente fresco. Lo que ha ocurrido en vela es exactamente eso. ¿Qué te has cargado el mástil? bien, arrégalo, que no te da tiempo… pues chico, mala suerte… Pero no, se da por válido un resultado de un equipo que no debería haber tomado siquiera la salida, que debería haber sido fulminantemente descalificado según empezaron. Una puñetera vergüenza.

¿Es esto el “Espíritu Olímpico”? Pues yo me borro, desde luego.

Y sonará victimista pero es que ya hay muchos precedentes que parecen caer siempre del mismo lado ¿alguien duda de lo que hubiera ocurrido si los tripulantes del barco que tenía “CRO” en las velas fueran los españoles, a qué no?

Mercado fotográfico, joyas perdidas y evoluciones peculiares.

Mediado el verano de 2008 y con posibles novedades, algunas supongo que sorprendentes y otras ya vislumbradas, en el mercado fotográfico me he puesto a pensar un poco en cómo ha ido evolucionando el mercado y en el sentido de dicha evolución. En particular pensando en eso de que “se vende lo que la gente quiere” que tantas veces se suele leer y en si los fabricantes, de verdad, han seguido el camino que les hemos marcado o sólo el que le ha marcado un cierto sector muy concreto de consumidores de fotografía. También me he acordado de ciertas cosas que teníamos disponibles hace unos años y que ahora no hay manera de conseguir.

Porque se supone que ocurre eso: si algo no se vende se deja de hacer y si se vende mucho es hacia donde tiende el mercado. Me acuerdo ahora, por ejemplo, de lo criticada que fue (entre otras cosas de esa cámara) la empuñadura vertical HLD-2 de la Olympus E-1 que, a pesar de estar fenomenalmente reselta en cuanto a ergonomía y calidad de consutrucción, tiene el “defecto” de usar una batería diferente a la que usa el cuerpo sin dicha batería; poco importa que usando esa batería de altísima potencia y que se carga en muy poco tiempo la autonomía de la cámara se multiplique bastante más allá de la que se tendría con 2 baterías “normales” o que el proceso de cambio de la misma sea mucho más rápido que en una empuñadura “normal” porque se cambia desde el lado no desde atrás: fue criticada sin piedad porque, claro, obligaba a tener 2 tipos de baterías diferentes (yo tengo 2 de cada y no creo que me vayan a producir una lesión de espalda, la verdad). Así que la de la E-3 es una empuñadura convencional de carga trasera, mucho menos ergonómica y peor resuelta… pero que ya usa las mismas baterías, claro. Curiosamente, la empuñadura de Nikon MB-D10 para la D300 y D700 recurre ahora a la carga lateral y al uso opcional de las baterías de la D3…

Y como yo cada vez entiendo menos de todas estas cosas me acuerdo de que ya no tenemos disponibles, por ejemplo, joyas de objetivos como:

De Sigma:

300mm f:4 Apo Macro
400mm f:5.6 Apo Macro
Nunca se llegaron a actualizar a HSM para monturas diferentes de Canon, excelentes teleobjetivos, comparables a los de las primeras marcas, a un precio inferior… y que se debían de vender muy mal, pero ahora por ellos hay hostias en eBay, superando de segunda mano el precio que tenían de venta nuevos.

De Tamron:

400mm f:4 LD(IF)
Excelente teleobjetivo, servido en color verde y con un TC 1.4x dedicado; lanzado junto con un 300mm f:2.8 y un 180mm f:2.5 igualmente excelentes; de todos sólo el 300mm f:2.8 se lanzó en versión AF. No se actualizó el que, posiblemente, sea el mejor objetivo en relación precio/calidad/tamaño/luminosidad para fotografía de fauna que haya existido jamás junto con el 400mm f:4.5 de Minolta. También cuesta verlo de segunda mano y, muchas veces por encima de su precio de venta original.

De Tokina:

300mm f:4
400mm f:5.6

Exactamente el mismo caso que en los Sigma; se ven poquito en el mercado de segunda mano por la sencilla razón de que sus dueños no se deshacen de ellos.

Y hay más casos que iré poniendo según vaya recordando (y añadiré enlaces a los que ya he puesto)… pero claro lo que la gente quiere son zooms… ¿de verdad? ¿la gente quiere zooms o los fabricantes quieren vendernos zooms de calidad mediocre y a precio de oro basándose en su “versatilidad”?

Yo cada día tengo más dudas al respecto.

¿Cómo se ha hecho? SOLUCIÓN

Bueno, la entrada anterior ha tenido más éxito del que yo esperaba. Y creo que ya es hora de dar la solución a la pregunta.

Si no has llegado a ella y te interesa, antes de continuar leyendo, échale un vistazo aquí.

Se trataba de averiguar cómo se había hecho esta foto:

Foto en cuestion

Así que vamos allá, anticipo que habeis estado bastante acertados:

Focal: 20mm
Apertura: f:16
Velocidad: 1/100s
Sensibilidad: iso 400

No se ha utilizado filtro alguno; el único que hubiera tenido cierto sentido sería el polarizador, pero no llevo ninguno para el objetivo que utilicé y tampoco hubiera afectado demasiado al aspecto de la imagen con un cielo tan nublado y una luz tan flitrada. El uso de degradados neutros era casi imprescindibles en escenas de estas características cuando se usaban diapositivas, en digital y disparando en RAW son totalmente prescindibles la inmensa mayoría de las veces, tanto es así que no creo que merezca la pena cargar con ellos.

Efectivamente está hecha en RAW y PROCESADA (que no retocada) adecuadamente en Photoshop. Tiene 3 capas de ajuste de niveles con sus respectivas máscaras.

Eso sí, quiero comentar un par de cosas:
-No se aumenta el rango dinámico de la imagen, sino que se aprovecha el que se ha captado.
-Éste es uno de los ejemplos de porqué la mayoría de casos en los que se usa el HDR que tan de moda está por la red están completamente injustificados; normalmente por complicada que sea la escena, una exposición y procesado adecuados, nos proporcionan lo que buscamos con un solo disparo.

Muchas gracias a los que os habeis animado.

¿Cómo se ha hecho?

Nunca he hecho un post “participativo” al estilo de los que pueblan otros blogs más seguidos, así que ahora me apetece publicar éste, sin tener demasiadas esperanzas de su éxito, en parte por las fechas y en parte porque no creo yo que el número de lectores de este blog sea tal como para que lo tenga. De todas formas, como digo, me apetece, por puro gusto, como experimento y como mero juego.

Parte del aprendizaje de la fotografía se basa en observar fotos de otros, analizarlas y tratar de saber cómo fueron hechas; ésta es, en mi opinión, una parte tan importante como la propia práctica de la técnica fotográfica.

Así pues aquí publico una imagen que ha pasado por el post-procesado y a la que, convenientemente, le he eliminado la información EXIF. La idea es que cada lector que quiera participar trate de averiguar cómo está hecha dando su opinión sobre los siguientes datos: focal (vale en general: “angular”, “estandar”, “normal” o los mm), diafragma, velocidad y luego cualquier técnica de postprocesado que piense que puede tener (máscaras, filtros, combinaciones de varias imágenes… lo que sea).

Aquí va la foto, no es nada del otro mundo, pero se trata de que nos sirva para el ejercicio:

ejercicio

En la playa.

Sigo bastante liado de trabajo, lo que está haciendo que no pueda disfrutar demasiado del verano. aún así saqué algo de tiempo para ir un fin de semana a mi tierra. Fue bastante productivo, con esto de que procuramos aprovechar el reloj hasta por el canto… entre otras cosas por el fenomenal concierto al que asistimos y del que ya he publicado alguna foto… y el resto están en camino.

Por cambiar un poco el paso publico también esta imagen que, aunque no lo parezca, fue tomada en pleno julio en la costa asturiana. Otra forma de vivir el verano en la playa.