Dale que te pego con el cambio de hora.

Como todos los años por estas fechas llega el puñetero cambio de hora de invierno. El caso es que año a año comprobamos que este cambio de hora no le hace la más mínima gracia a nadie. Yo ya hablé del tema aquí en años anteriores y hubo quien apuntó en el que lo importante no era la hora sino cómo las llamábamos, lo cual podía tener su parte de razón.

Pero el caso es que, por un lado, nos encontramos en un huso horario que nos nos corresponde, el del tiempo CET, pero por otro lado lo tenemos ya demasiado interiorizado en nuestros mecanismos diarios como para empezar a llamar a las horas de otra forma. Estamos acostumbrados a “vivir adelantados” entre una y dos horas con respecto a lo que nos correspode, y eso me parece que ya no nos lo va a quitar nadie.

Llegados a este punto, y teniendo en cuenta que a nadie le gusta el cambio de hora en invierno ¿Por qué cojones cambiamos?, es parte de una normativa europea, vale, pero a nosotros no nos sirve absolutamente para nada, yo sigo sin entender quién narices puede ahorrar cuando nos pasamos todo el invierno sin aprovechar al máximo la luz solar. Puede que en otros países, con otras costumbres horarias, lo consigan, pero a nosotros nos hacen la puñeta pero de bien. Amanece antes, a unas horas en las que prácticamente nadie hace nada… y anochece antes, con lo que a nosotros, que no nos vamos a la cama antes de las 0 horas en la mayoría de los casos, nos supone que tenemos que vivir como la mitad de cada “día activo” bajo la luz eléctrica…

Yo cada año lo entiendo menos.

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