La década de la imagen digital.

Se acaba 2009, y con el se cierra el decenio que comenzó con el 2000; por mucho que “oficialmente” la década se cierre el año que viene (2001-2010) la practicidad siempre nos hace considerar los periodos comprendidos entre los 00 y los 09. Pero no es de eso de lo que va este artículo. Sino de la evolución del mercado de la imagen en esta década que se cierra ahora; en la que ha habido cambios treméndamente significativos.

La década de los 90, la última del siglo pasado se puede considerar como la de la irrupción definitiva de la electrónica en el mundo de la fotografía. En especial, se produce la integración de sistemas electrónicos en las cámaras, con la generalización del autofocus en las cámaras réflex de todos los segmentos del mercado… incluído el profesional, por aquel entonces bastante reticente a ciertas novedades que venían de la mano de la tecnología.

Esta década que ahora se cierra, ha sido la del advenimiento del mundo digital a la fotografía. Hasta un punto en el que pocos podrían pensar que se llegase en tan poco tiempo: han sucumbido incluso los equipos de impresión en papel basados en papel fotoquímico, revelado por medios químicos; que hasta hace bien poco se manteían como el último bastión en la fotografía, de los materiales fotoquímicos. Con el cambio de década, nos encontramos con un mundo fotográfico totalmente digitalizado y que ha abandonado los procesos del pasado, el “revelado” químico es cosa del pasado, los nuevos equipos de captura son digitales y no llevan película, y nuestras impresiones, incluso las de alta calidad, es muy posible que ya no hayan utilizado papel tradicional, del que se exponía a la luz y se revelaba químicamente, sino que serán copias en las que la imagen se habrá obtenido mediante tintas pigmentadas o tintes de sublimación.

En el 2000, la mayoría de los que ya estábamos en esto usábamos aún cámaras de película. Con el digital tímidamente comenzando a aparecer en la toma de imágenes y centrado prácticamente en el mundo de la edición y retoque de fotografías, como ahora, en gran parte en el mundo de la publicidad; en aquella época aún había pocos equipos de “impresión fotográfica” pensados en el digital, aunque ya había algunos, impresoras como tales a parte, basados en exponer el papel fotoquímico mediante pantallas CRT, lo que nos daba una calidad discreta, pero apta para impresiones a tamaños pequeños y medianos. Por aquel entonces, las impresoras de inyección con capacidades fotográficas, todavía bastante primitivas, basadas como ahora en el mercado doméstico, en tintas colorantes, eran pocas y costaban un buen puñado de pesetas; las impresoras de sublimación ya habían hecho su aparición, y costaban una pequeña fortuna.

Como sabemos, hacia mediados de la década, las cámaras de película prácticamente han desaparecido del mercado, se han impuesto las digitales en los segmentos bajos del mercado y, en el segmento de las réflex, se vuelven a regenerar los mismos escalonamientos de gama que existían en el punto álgido del mercado de la película… es más, las cámaras vuelven a tener aproximadamente los mismos precios en cada escalón, que el que tenían a finales de los 90. Algo que contribuye, otra vez, a su popularización. Han desaparecido, por entonces, casi en su totalidad, las cámaras “semi-réflex” o “puente”, que dominaban al principio los segmentos intermedios del mercado, como escalón entre las compactas sin pretensiones y las réflex digitales que se seguían ofreciendo casi en exclusiva, en lo que antes se correspondía a los segmentos medios y altos del mercado.

Pero la última “gran revolución” es la que hemos tenido en estos últimos años, con la enorme bajada de precio de los equipos de impresión de gran formato basados en la inyección de tintas pigmentadas, además de un descenso increible en el consumo de tinta de los mismos, que han conseguido, en la práctica, destronar a los carísimos, complejos y muy propensos a carísimas averías, minilabs digitales, basados en papel fotoquímico; siendo incluso más flexibles en acabados y posibilidades que estos, consumiendo una parte de la electricidad, ocupando muchísimo menos espacio y ofreciendo una calidad de impresión, por raro que suene, superior. El último bastión lo mantenían los equipos de alta productividad de copias de tamaño pequeño; pero ha terminado siendo vencido. Por un lado por la mejora en calidad, coste y velocidad de impresión de las impresoras de sublimación de pequeño formato; que ofrecen costes por copia brutos algo superiores a los que se obtenían de un minilab… pero que son netamente superiores y permiten acceder a ellas con una inversión centenares de veces inferior y, por lo tanto, más rápidamente amortizable. Por otro lado, los principales fabricantes, como Fujifilm o Noritsu, junto con otros como HP, han lanzado “minilabs secos” basados en la inyección de tintas pigmentadas, de alta productividad, y con posibilidades de impresión directa a doble cara. Lo que abre nuevas e interesantes posibiliaddes en los mercados en expansión de los fotolibros y álbumes digitales, que pueden ser montados “in situ” y en pocos minutos, sin necesidad de externalizar la producción; obteniendo, por lo tanto, mayores rendimientos netos a la producción.

Aún pasará un tiempo hasta que la película desaparezca del todo, aún se mantendrá un tiempo, posiblemente bastante largo, la impresión en papel fotoquímico (que conserva todavía un buen puñado de virtudes, que la siguen haciendo interesante en algunas circunstancias, además de que hay muuchos equipos en funcionamiento). Pero igual que a principios de la década, se dió el paso hacia la digitalización de las cámaras, que hoy es prácticamente universal, ahora se ha dado el paso hacia el abandono del soporte fotoquímico en la impresión… coincidiendo con el fin de la década.

¡Felices años ’10!

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5 comentarios sobre “La década de la imagen digital.

  1. Deseo que no desaparezca el revelado fotoquímico porque no confío en que una foto en papel impresa en offset soporte el paso del tiempo. Los soportes (como los CD) y los formatos (como el VCD) caducan cada vez antes y eso al papel fotoquímico no le pasa: dura siglos.

    1. Gracias por el comentario, pero no veo yo dónde he hablado nada de off-set.

      El papel fotoquímico tiene un tiempo de conservación muy alto sólo en un caso: el papel baritado de blanco y negro, bien revelado, bien lavado (cosa más complicada de lo que parece) y virado al selenio o al oro. El resto empieza a ser menos resistente a los años. De hecho basta coger una copia en color de principios de los 80 y ver cómo está, aunque se haya conservado a salvo de la luz en un álbum: casi de seguro que habrá perdido bastantes de sus característica cromáticas originales.

      En el caso de las impresiones de sublimación, todas llevan una capa de laminado que protege a la imagen de la acción de los perniciosos rayos UV; si hablamos de inyección de tinta con tintas pigmentadas, la duracción estimada de las copias es superior a la del papel fotoquímico equivalente en igualdad de condiciones.

      Por eso, por la mayor grama cromática que ofrece cualquier impresora de gran formato actual, frente a la reducida de la mayoría de minilabs digitales (que luego tienen que estar bien mantenidos y con la rotación de químicos adecuada, por cierto); por el coste de expotación y mantenimiento y por muchos otros factores, es por lo que se están imponiendo los equipos basados en tintas…

  2. Hola hawk55 tenia ganas de hablar con un experto del tema, quiero invertir en un equipo fotografico y mucha gente me dice que invierta en futuro que invierta en equipo 4/3 y en opticas 4/3 que el ff de canon/nikon estan condenados a desaparecer o a adoptar otros sistemas.
    Tu utilizas un equipo nikon , el mismo en el que tengo puesto mi ojo, pero una e-3 con el 20-60mm mas un tele y un macro ……futuro? nikon estoy echo un lio.
    Te agradeceria una pequeña orientacion de alguien que sabe…..
    muchas gracias

    1. Pues como todo, depende de lo que quieras hacer y para lo que lo vayas a usar. Yo fui muchos años usuario del sistema 4/3 y no tengo ninguna queja sobre él, de hecho presenta un buen puñado de ventajas sobre la competencia, empezando por ése 12-60, o el 14-54 que no tienen ningún equivalente mínimamente parecido en otros formatos.

      El sistema 4/3 fue concebido pensando en un tope de resolución de sensor de unos 20Mpx y a ese tope apuntan los diseños de sus objetivos desde el primer día. Esto ha supuesto, entre otras cosas, que no hay objetivos malos, los hay buenos y excelentes, siendo éste quizá el principal atractivo del sistema.

      Ahora bien, no todo son ventajas, por el momento el rendimiento en cuanto a ruido va un poco por detrás de las otras marcas, incluso si comparamos con sensores APSc. Eso sí, esto sólo es un problema si necesitas realmente usar sensibilidades altas en la mayoría de tus fotos… no es mi caso ni el de muchísima gente, pero te darás cuenta de que en muchos sitios basan sus “veredictos” sobre la calidad de una cámara precisamente en eso.

      Otro problema, que sí es real, es que con un sensor pequeño de alta resolución, los problemas derivados de la pérdida de poder resolutivo en los objetivos derivados de la difracción, son más evidentes que en un formato grande. En una 4/3 empiezas a tener pérdidas apreciables a f:11… aunque esto se ve compensado en parte por el hecho de que estás usando focales más cortas para realizar los mismos encuadres que en una de sensor más grande.

      A mí no me verás nunca llamar “FF” a las de sensor grande de tamaño 24×36, porque ese formato no es “full” respecto a nada; es un formato más, los hay más grandes y más pequeños. No es el formato elegido de dios, ni el máximo que existe, ni nada parecido. Además sigue siendo minoritario respectoa las cámaras de formato APSc en todos los fabricantes que lo ofrecen (Sony, Nikon y Canon). Yo no tengo ninguna cámara de 24×36, las mías son APSc y vivo bien con ellas por el momento.

      El mayor inconveniente que tienen éstas, es que salvo las que tiene resoluciones por encima de 20Mpx necesitan objetivos de línea alta por lo general para conseguir buenos resultados, y esto es invertir un buen dineral en objetivos grandes y voluminosos… Además el rendimiento no suele ser demasiado homogeneo centro/esquina y son relativamente propensas al viñeteo…

      Es decir, todo es un juego de compromisos. Depende de cuales sean tus necesidades concretas y tus gustos personales, puede venirte bien, o no, un equipo concreto. Por ponerte un ejemplo concreto, no creo que nadie pueda decir que una cámara de banco óptico con un objetivo de alta resolución y un respaldo de 65Mpx es “malo” pero no se lo verás usar nunca a foto-reportero deportivo…

  3. Tengo una camara D300s de Nikon y un objetivo Tamron 60-300 con adaptall 2 para Minolta. Mi pregunta es ¿existe un adaptall para la D300s? y si existe ¿Donde puedo adquirirlo?. Gracias.

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