Blaky, Yaki y Nuca…

Un sábado de agosto de 201o, al entrar en la finca de mis abuelos, en el Páramo, escuchamos entre la maleza del exterior unos maullidos como de súplica. Sin darle mucha imporncia -tampoco era nada extraño en el campo-  hicimos vida normal, escuchando de vez en cuando al gato maullar. Como parecía que no se movía del sitio, y como quiera que el sonido provenía de un lugar muy poblado por la maleza, estuvimos echando un vistazo por si se encontrase atrapado y le dejamos agua y comida a mano.

8 días depués, regresamos y, para nuestra sorpresa, en cuanto abrimos la puerta volvieron los maullidos desde el mismo sitio. Esto nos confirmó que el gato estaba allí atrapado. Mi padre echó mano de las pinzas de podar y se pasó dos horas largas pelando con sumo cuidado la maleza hasta que llegó al pobre bicho, que llevaba, al menos, una semana allí atrapado.

Era una preciosidad de gato de apariencia muy joven, de hecho pensamos que no tendría más de 2 semanas, aunque la veterinaria nos informó de que, en realidad, estaba famélico y tenía algo más de un mes.

Ese gato, que al principio no quería ni comer, ni a penas podía andar, se quedó con nosotros y salió adelante; lo llamamos Blaky. A los 15 días de su primera visita al veterinario, y había mejorado claramente y en su siguiente visita parecía otro gato.

Por desgracia, Blaky sólo estuvo con nosotros ocho meses; un mal día cometimos un error en la tienda, donde pasaba con nosotros las mañanas,  y pasó lo que nunca tenía que haber pasado:  Blaky, que nunca había hecho ademán alguno por salir, quedó enganchado en una sillita de niño y  salió sin control de la tienda; estuvimos mucho tiempo buscándolo y más aún llorándolo y, transcurridos unos días, nos enteramos de su muerte.

De nada sirve contar aquí lo que pasamos con su pérdida; sólo podemos agradecer toda la ayuda y el cariño que clientes y vecinos nos dispensaron.

Hace unas dos semanas, una buena client, que pasó por la tienda justo el día que perdimos a Blaky, nos llevó una cesta a la tienda, dentro de la cesta dos preciosos gatitos de unos 10 días dormían como unos benditos. Hoy, mucho más regordetes y sanos -la gatita estaba en muy mal estado- corretean por donde antes lo hizo Blaky.

Espero que Yaki y Nuca nos puedan acompañar el tiempo que no pudo hacerlo nuestro querido Blaky.

Yaki y Nuca eran dos personajes de dibujos animados, unos ositos; era una serie que daban cuando yo era muy pequeño, curiosamente al nacer me regalaron varios ositos de peluche, dos de ellos eran del mismo color que los ositos de los dibujos y se quedaron con ese nombre.

Pocas cosas conservo de mi infancia, pero siempre me negué a regalar mis peluches (todos los juguetes los fueron heredando mis primos) y me siguen acompañando; el nombre se lo puse a los gatines desde el principio y sin que se parezcan en absoluto a estos personajes… pero la casualidad ha querido que uno de sus sitios favoritos para dormir desde el principio es, precisamente, acurrucados en la esquina donde están esos peluches concretos…

Todo esto con permiso del bueno de Portos, que les traga más o menos lo mismo que tragaba a Blaky… aunque luego se pasó semanas buscándolo en todos los rincones. Para el que no lo sepa, Portos es el bueno de mi perro, el pobre, ya es muy viejo, después de 15 años de fiel compañía, muchos viajes y 2 mudanzas a nuestras espaldas.

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