Ya era hora (Fujifilm X100)

Para el que no se haya dado cuenta, hace mucho tiempo que lo que hacen los fabricantes de cámaras de fotos, hace mucho que se apartó de lo que es deseable para hacer fotos, y se basa en lo que a ellos les ha interesado vender como “necesario”; usualmente prestaciones púramente pirotécnicas, que se implementan a base de software, y que proporcionan prestaciones que, últimamente, empiezan a rozar lo absurdo.

Por el camino se han ido quedando cosas que antaño se consideraban importantes; empezando por disponer de una buena construcción, un visor decente o, sobre todo, una ergonomía basada en tener a mano los controles fotográficos indispensables.

Durante mucho tiempo gente importante, como algunos responsables de Nikon por ejemplo, a las preguntas de por qué no se hacía una cámara digital con ese tipo de interfaz, respondían con un “no hay mercado”, “no se vendería bien”, etc.

Curiosamente, Fuji presentó un prototipo de una cámara así en la última Photokina y fue la triunfadora de la feria. Curiosamente, esa cámara que no tenía mercado ha generado listas de espera en todo el mundo y existen más pedidos de la misma de los que la fábrica es capaz de abastecer. Seguro que su número total de ventas es más bajo que el de la mayoría de compactas, o que los modelos de entrada de Nikon o Canon… pero de ahí a decir que no tiene mercado me parece que va una distancia muy grande, y eso que se trata de una cámara compacta de objetivo no intercambiable. El caso es que, como pensábamos muchos, había mucha mucha gente esperando una cámara así.

Yo hace unas semanas que tengo la mía, después de dos meses largos de espera y, por fin, he vuelto a tener lo que tenía cuando usaba una vieja Konica IIIM… y es que, al fin y al cabo, lo importante es disfrutar del proceso y no sólo del resultado.

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