Empeñados en rechazar las mejoras (Arturo Pérez-Reverte).

Soy asiduo lector de la página de D. Arturo Pérez-Reverte en XLSemanal, lo soy desde antes de que la publicación adoptara tan absurdo nombre. Siempre me ha parecido que el escritor no tiene pelos en la lengua y admiro su capacidad para poner en dicha página exactamente lo que piensa al respecto. Unas veces he estado de acuerdo con lo que decía, otras sólo parcialmente y otras, como es normal, totalmente en desacuerdo.

Sin embargo, pocas veces he estado más en contra que con lo que publicó hace dos semanas, bajo el título “Más fácil, más cómodo, más suicida…”.

Y me encuentro en contra, porque una cosa es pensar lo que uno quiera, y otra cosa es realizar razonamientos en base a datos sesgados o incorrectos.

Se queja el escritor de que se vaya a implantar el sistema de pago mediante el móvil, cosa que le parece, vaya a Vd. a saber porqué, poco segura. Es más, se pregunta que es lo que va a pasar con los que, como él, sólo usan el móvil para “lo básico” y son “de piñón fijo”… Pues no va a pasar nada, una cosa es habilitar un nuevo medio de pago y otra hacerlo obligatorio. En el negocio familiar ya tenemos habilitado el pago con el teléfono móvil… y se hace con el mismo aparato (un datáfono) con el que se realiza el pago normal con tarjeta bancaria, no se ha suprimido una cosa con la otra, sino que se ha añadido una nueva posibilidad… y el que lo prefiera, pues puede seguir pagando en metálico. Supongo, que la defensa del uso del móvil “para lo básico” sera reciente, porque también en varias ocasiones, en la explosión de estos dispostivos, se quejó de lo perniciosos que eran para la humanidad en general. El caso debe de ser estar en contra de cualquier innovación tecnológica, algo que encuentro bastante común en la gente de su generación; acostumbrada a métodos de trabajo basados en una tolerancia a errores brutal y a correcciones en base al tacho y escribo otra vez…

La cuestión de la seguridad, lo siento D. Arturo, no tiene ni medio pase. Un medio es tan seguro como su usuario quiera que lo sea; lo mismo que se puede trampear el pago con el móvil, se puede trampear el pago con tarjeta, en metálico te pueden colar un billete falso, te pueden dar un cheche sin fondos… y lo de las trampas con los medios de pago no es precisamente una novedad, es tan antiguo como los medios de pago en sí mismos… nada nuevo bajo el sol.

Me hace especial gracia la referencia a internet y a la obtención de billetes de avión y tren por este medio. Uno de los mayores avances de cara al viajero que ha habido en los transportes. Recuerdo bien el haberme tenido que comer 1 y 2 horas de espera en las oficinas de venta anticipada de Renfe cuando me tocaba viajar todas las semanas y, curiosamente, a las horas punta solo funcionaba uno de los tres puestos (cuando no había afluencia de gente funcionaban los tres, cosa increible); ahora en 2 minutos tengo mi billete sin moverme del ordenador… es más, como bien dice, lo llevas en el móvil; ya he tenido ocasión de usar ese tipo de billete y me parece un avance del mismo calibre que el poder gestionar la compra desde internet: adios el estar pendiente de un papelajo el día del viaje y durante el mismo si tenías ida y vuelta…

Se vuelve a quejar de lo que sucederá con quién no quiere hacer las cosas así: “Prueben hoy a buscar una oficina de venta directa de billetes de Iberia o de Renfe, a ver dónde la encuentran.” afirma… Pues bien, mire, ésta es sencilla: cualquier agencia de viajes en condiciones te tramita un billete de avión o de tren; te cobra una tasa claro, pero es que si uno se niega en rotundo a utilizar los medios de obtención baratos… tiene que pagar para que se lo haga otro. Eso en cuanto a los aviones, porque toda estación de tren con servicio de larga distancia sigue teniendo venta de billetes; las oficinas de venta de Madrid-Chamartín y Madrid-Puerta de Atocha no son precisamente pequeñas, por citar dos que le queden cerca al escritor.

Las cosas cambian, D. Arturo, no siempre para bien… pero en el caso de la tecnología, por el momento, generalmente sí que para mejor.

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