Las cámaras sin espejo: a ver si no nos dejamos llevar al huerto.

Hace unos días, en Facebook, alguien enlazó un artículo que, al parecer, pretendía analizar los “pros” y “contras” de esta nueva moda de las “cámaras sin espejo”. Como casi todos, resultó ser una apología disfrazada de entrevista. En él se preguntaba a algunos magníficos profesionales su opinión sobre ellas; y al final se acababa en el consabido tono apologético y afirmando que “eran el futuro”… frase muy utilizada por algunos “fanáticos” de todo lo nuevo, que abrazan con pasión desmedida casi cualquier “nuevo tipo” de lo que sea.

Lo primero que me gustaría dejar claro es que a un buen fotógrafo le das una caja de zapatos con un agujero… y te hace buenas fotos. A ver si lo vamos teniendo ya de una vez meridianamente claro. El que “Superpro Pérez Pérez” use una “Phistronic 3000” y haga buenas fotos no hace ni mejor ni peor a la cámara las fotos las hace el fotero. Así que cualquier análisis que parta de la base o use como excusa el “la usa fulanito y es cojonudo” ya está viciado de inicio.

Yo mismo, que no soy un “superpro” ni nada parecido, pero que llevo ya unas cuantas décadas apretando el botón y he pasado por la película y por todos los inicios del digital… cuando uso cámaras de película -que es bastante a menudo hoy en día- soy incapaz de saber con qué cámara he hecho qué foto si ese día llevaba más de una. Y mira que hay diferencias prestacionales entre, por ejemplo, una Nikon FM2 (totalmente manual y mecánica) y una Nikon F5 (con casi tantas funciones “fotográficas” que cualquier digital moderna)… Sencillamente porque el “aprietabotones” es el mismo, y mis fotos son igual de buenas o de malas las haga con una cámara o con otra.

Sí es cierto que, a la hora de trabajar -insisto T R A B A J A R– hay algunas propiedades, prestaciones o características que pueden facilitarte o entorpecerte tu trabajo. También es cierto que una cámara puede ser lo más de lo más en prestaciones pero si no estás cómodo con ella, no te va a gustar para trabajar. En mi caso, por ejemplo, salvo que N E C E S I T E la Nikon D800 por alguna de sus características concretas, me gusta más utilizar la Nikon D600, con la que me encuentro más cómodo.

Dicho todo esto, y creo que dejando claro que en lo de las “sin espejo” me parece que hay muchas cosas que no son todo lo que parecen ser, voy a entrar en el ajo.

PRIMERO EL VISOR:

El principal problema de las sin espejo es la ausencia de visor óptico en casi todas, eso a algunos puede no importarles y me parece muy bien; pero los visores electrónicos NO ESTÁN todavía a la altura de lo que ofrecen los ópticos, y sí, he mirado por varios (de hecho llevo usando visores electrónicos desde antes de que existieran para fotografía) y conozco los últimos… y no, no es lo mismo, ni por asomo. Un visor electrónico siempre te dará la imagen interpretada, uno óptico no. Eso puede gustar más o menos… pero es una diferencia tan grande, que dudo que sea fácilmente “salvable” u obviable. A mí directamente un EVF no me sirve para trabajar, no lo quiero.

SEGUNDO EL TAMAÑO:

Ahora nos ha dado a todos por querer las cámaras pequeñas… acojonante oye. Hace así como dos años en cualquier foro lo que había era obsesión por los 70-200/2.8 No te encontrabas a ningún aficionado que no quiera uno y si comentabas que a ti no te gustaban, te llamaban de todo al instante. Ahora resulta que no, que lo IMPORTANTE es que la cámara sea pequeña, absurdamente pequeña… Es más, nos empeñamos en dar importancia a unas diferencias de tamaño, que en realidad no tienen relevancia alguna a la hora de usar una cámara.

Otra cosa más: los objetivos son miniaturizables hasta un punto; para un formato dado, un objetivo de una focal y apertura concreta es más o menos igual de grande tenga la cámara espejo o no…

TERCERO LOS OBJETIVOS y su precio:

Parece que a nadie se ha dado cuenta de que le están tomando el pelo con los objetivos de las CSC (sin espejo); los fabricantes se han lanzado a sacar objetivos sin apenas corrección óptica para la mayoría de sistemas, basándolo luego en corrección “por software”… y eso puede estar bien para mantener el tamaño pequeño, pero la realidad es que un objetivo poco corregido ópticamente es MUCHO más barato de fabricar que uno bien corregido… y esa diferencia de precio no solo no se transmite al comprador sino que, en los sistemas de sensor pequeño, la diferencia es escandalosa, ya que no solo no son más baratos sino que son prácticamente igual de caros que los objetivos de la misma “función” (sobre esto me extenderé más adelante) para sistemas con sensores 4 veces mayores… Pero nada, aplaudimos todos.

Algo parecido pasa con los cuerpos de cámara: son casi igual de caros al lanzamiento que una réflex… cuando son muchísimo más sencillos de fabricar ya que no solo no llevan visor óptico (mucho más caro que uno electrónico) sino que no llevan ninguno de los sistemas auxiliares que llevan las réflex, basándolo todo en el propio sensor de captura…

FINALMENTE:

Algo que no es exclusivo de las sin espejo: la mayoría de gente se lía mucho con los formatos diferentes.

Vamos a ver si dejamos de una vez por todas algo meridianamente claro: cuando se habla de “focal equivalente” para entender lo que hace un objetivo de una focal concreta en su formato, algo que se usa normalmente para comparar con el formato de 35mm al que se sigue estando más habituado… TAMBIÉN hay que multiplicar la apertura.

Es decir: un 56mm f:1.2 de una APSc como las Fuji no es “equivalente” a un 85mm f:1.2…. sino a un 85mm f:1.8

Es decir: un 35-100mm f:2.8 de m4/3 NO ES equivalente a un 70-200/2.8… sino a un 70-200mm f:5.6

Y lo es a todos los efectos, a todos… incluso a la hora de hacerlo y fabricarlo.

¿Por qué cuento esto? porque la segunda parte de la ecuación se le pasa al personal… y acaba pagando objetivos poco luminosos a precio de luminosos.

Hay casos especialmente sangrantes: por ejemplo, el 18mm f:2.0 de Fuji es más o menos igual de caro que el 28mm f1.8 de Nikon con la diferencia de que el segundo es para un formato más grande… y el primero en realidad es equivalente a un 28mm f:2.8 (para más inri, encima es bastante peor el de Fuji que el Nikon ópticamente).

Pero nada como el formato 4/3 con sus objetivos f:2.8 y f:2.0… cuando en ese formato son aperturas muy poco luminosas. Eso sí, bien cobrados por el fabricante.

Y es que esto es algo que se pasa por alto muchas veces las escalas de aperturas se “mueven” al cambiar de formato. Un objetivo que vaya de f:2.8 a f:22 es normal en 35mm… pero en 6×4.5 o 6×6 lo normal es empezar en torno al f:4 y acabar en f:32 o f:45 incluso… y en formatos mayores un f:5.6 ya es muy luminoso en objetivos que cierran a f:64 y f:128 ¿Qué pasa? que en los formato menores también se tendía que desplazar la escala… en el otro sentido. Pero claro, para qué lo vamos a hacer así, si la gente tiene interiorizada la escala en la que f:2.8 es “muy luminoso” (o sea, la de 35mm) y podemos hacer objetivos poco luminosos y cobrarlos como si fueran luminosos…

Así que cómo no va a ser “el formato del futuro”… es lo que les interesa a muchos fabricantes. Fabrican cosas que les salen baratas y las cobran como las caras de los equipos réflex de toda la vida… como para no serlo.

Nota final: NO ni Nikon ni Canon tienen “que ponerse las pilas” para sacar sistemas de estos. Nikon y Canon no tienen problemas con sus sistemas, precisamente los otros fabricantes han tenido que abandonar los segmentos en los que están Nikon y Canon y las cámaras réflex… porque no podían competir con ellos. No es al revés.

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